Pase, lea y opine

Pase, lea y opine. Algunas notas publicadas en Noticias, edicionrural.com o desgrabaciones de micros que hice en diferentes radios


Mostrando entradas con la etiqueta mercados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mercados. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de octubre de 2012

“Necesitamos una ley de agroquímicos”


Original de la nota publicada en la edición de octubre de la revista AgroMercado

Sergio Rodríguez, titular de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, afirma que es necesaria una norma nacional que unifique los criterios de uso de los productos, dice que las empresas tienen una oferta cada vez más “ambientalmente amigable” y asegura que gozan de buen diálogo con el Gobierno y los productores aunque reconoce que “queda un largo camino por delante”.

¿El aumento del precio de los commodities agrícolas va a modificar el mercado de agroquímicos y fertilizantes? ¿Pueden subir los precios?
En general el precio de nuestros insumos no está directamente relacionado con el precio de lo que produce un agricultor. La composición de precios pasa normalmente por otro lado, asociada a los costos que la compañía tiene y fundamentalmente ligado a cuál es el nivel de productividad que el uso de cualquiera de los productos que nosotros pudiéramos comercializar representa en lo que un productor genera. Entonces no hay necesariamente una relación directa entre el precio de los commodities y el precio de los insumos. Eso es en líneas generales. Creo que lo que está sucediendo en el mercado hoy por hoy es un incremento en el valor en uso del producto porque el productor está utilizando cada vez más productos diferenciados, de mayor valor agregado, que son ambientalmente mucho más amigable que lo que podía haber existido largo tiempo atrás y productos con un nivel de perfomance y seguridad diferente. Por eso ustedes van a ver un aumento en el valor en el mercado de defensivos agrícolas en la Argentina,  que está relacionado no tanto con el incremento de volumen sino fundamentalmente relacionado con el incremento del valor en uso por unidad de superficie. Siempre apuntando a incrementar productividad.
¿Puede ser que nos encaminemos hacia dos mercados muy diferenciados, uno el estándar y otro el de los productos premium y de mayor valor?
No creo que vayamos hacia dos mercados. Creo que día a día el productor ve el mejor resultado de productos diferenciados que tienen un valor agregado y eso hace que aumente el uso de este tipo de productos. Obviamente siempre hay productores que utilizan productos estándares o genéricos, donde no tenés una diferenciación, pero día a día la producción agrícola está mucho más profesionalizada y el productor se ha convertido mucho más en un hombre de negocios y apunta al incremento de productividad, que es en definitiva hacia dónde tiene que mirar. Piensa cómo puede sacarle mayor rentabilidad por unidad de superficie y en este sentido la utilización de buenos productos, premium, que te dan un nivel de perfomance diferencial, hace que lo logres. Por lo tanto eso es lo que está pasando, cada vez más vamos a tener un mercado con productos de alto valor en uso.
¿También es una tendencia que las empresas tengan una atención mayor y más personalizada con el productor?
Yo creo que sí. Las empresas siempre hemos atendido a los productores desde el punto de vista técnico en forma directa, lo que pasa que a medida que las escalas de producción adquieren dimensiones diferentes es mucho más fácil llegar a mayor cantidad de hectáreas en forma directa de parte de las empresas. Eso es una realidad. Entonces me parece que cada día más todas las empresas estamos enfocadas en darle un servicio más personalizado, una asistencia técnica diferente y a sobre todo a partir de que cada vez es mayor la cantidad de productos que necesitan una especialización y un uso mucho más específico. Cuando empezás a disminuir la utilización de productos genéricos y empezás a poner en el mercado cada vez más productos diferenciados, cada vez más específicos, que tienen un nivel de perfomance diferenciado y con mejor perfil ambiental, el requerimiento de un asesoramiento técnico es fundamental. Y esto se hace en forma directa con los productores y también existe otro escalón que es muy importante que son los asesores técnicos, los asesores privados que cada vez juegan un papel más preponderante y donde las compañías le ponemos mucha atención en que tengan el nivel de preparación y de conocimiento de todos nuestros productos al mejor nivel.
El mercado depende mucho de la importación. ¿Están teniendo inconvenientes? ¿Podrían ocasionarse problemas de provisión o de precios?
Te diría que en líneas generales no hemos tenido mayores inconvenientes. Y te vuelvo a repetir, tampoco esto afecta el precio. La determinación del precio pasa por otro lado, está mucho más asociada con el costo de nuestro producto y con la perfomance y la competitividad que hay que tener. No hay ninguna compañía que tenga por sí sola un producto. Todas competimos entre nosotros y eso hace que el mercado se regule justamente por oferta y demanda y por la competencia. No hay hoy por hoy mayores inconvenientes que justifiquen que por falta de un producto pueda generarse un aumento de precios. No hay inconvenientes importantes en términos de importación de productos y no hay ningún producto que pueda estar faltando de la góndola de ningún distribuidor.
¿Cómo puede impactar en el uso y las ventas de agroquímicos, las restricciones que se están dando en algunas provincias? ¿Puede tener algún impacto en el mercado en general?
Tenemos que separar las aguas. Lamentablemente lo que sucede hoy por hoy es que no hay una ley nacional. Lo que permite esto es que las provincias o las municipalidades dictaminen sus propias leyes o reglamentaciones y donde no necesariamente para situaciones similares se toman las mismas decisiones. Lo que se necesitaría en la Argentina es que haya una legislación nacional. Otra cosa que tampoco había en la Argentina y que nosotros desde la Cámara hemos llevado adelante este año son mediciones locales que permitan conocer en condiciones locales cuáles son las distancias razonables de aplicación para un producto. Por los resultados iniciales que tengo nos dan condiciones muy parecidas a las que se utilizan en Europa o en Estados Unidos, donde las distancias restringidas son sustancialmente menores que las que las reglamentaciones provinciales han impuesto en la Argentina. Entonces si vos me preguntás si esto puede sacar superficie, y sí, evidentemente, porque si algunas reglamentaciones dicen 1.500, 2 mil o 3 mil metros de distancia de cualquier centro urbano donde no se puede hacer una aplicación de producto, indudablemente esto va a restar superficie laborable, productiva. y esto puede llegar a tener un impacto.
Hoy por hoy no es crítico, pero la conversación tiene que pasar por otro lado. Tenemos que tener estudios técnicos-científicos que avalen cuáles son las distancias razonables de aplicación que tiene que tener un producto. Y después lo que tenemos que hacer es obligar a cumplir las reglamentaciones y tener buenas prácticas agrícolas y exigirle al productor que cumpla con las buenas prácticas agrícolas. Y en eso somos muy exigentes. Si no se cumple con la norma estamos de acuerdo de que se haga de parte del Estado lo que se tenga que hacer para castigar el incumplimiento. Pero, con buenas prácticas agrícolas y con estudios científico-técnicos que nos permitan tener una real idea de cuáles son las distancias, necesitamos una ley nacional que unifique las condiciones de aplicación de productos para toda la Argentina.
¿Evalúan que va a crecer la oposición de los grupos más radicalizados que están en contra del uso de agroquímicos y fertilizantes? ¿Qué actitud van a tomar? ¿Van a enfrentarlo en conjunto con el resto de la cadena?
Nosotros trabajamos en este tema todos los días. Hacemos innumerable cantidad de charlas relacionadas con buenas prácticas agrícolas a lo largo y a lo ancho del país, tenemos convenios con muchas instituciones donde damos justamente cursos de buenas prácticas agrícolas, llevamos especialistas, médicos toxicólogos para explicar exactamente cómo se debe proceder en la aplicación de productos y como no hay riesgos cuando se aplican buenas prácticas. Siempre decimos no hay productos buenos o malos, lo que está mal es la buena o mala aplicación, o el buen o mal uso que se hace de ese producto. Por otra parte las compañías también trabajamos cada una en poner cada día productos que sean ambientalmente mucho más amigables, con niveles de toxicidad cada vez más bajos y yo te diría que hoy por hoy muchos productos nuevos que salen al mercado son prácticamente inocuos para los seres humanos. Y esto también presenta un cambio fundamental. Sin dudas puede haber cada vez más presión en este sentido, pero la industria está dando las respuestas correspondientes con  lo que hacemos en la Cámara pero también con lo que hacemos en las compañías en forma individual tratando de tener cada vez productos que sean mucho más amigables con el ambiente, con mucho menor nivel de peligrosidad para el medio ambiente y para los seres humanos.
¿Están teniendo buen diálogo con el Gobierno? ¿Y con los productores?
Nosotros tenemos buen diálogo. Estamos trabajando siempre cerca del Ministerio de Agricultura, de la Secretaría de Agricultura, de la de Medio Ambiente; estamos trabajando en algunos planes relacionados con algunos de los programas que tenemos a nivel nacional como el de Agrolimpio para ver si podemos hacer una ampliación y contar con un respaldo oficial. Y obviamente trabajamos día a día con los productores y las asociaciones de productores con muchas de las cuales tenemos convenios mediante los cuales proveemos entrenamiento en buenas prácticas agrícolas. Siempre en este tema quedan cosas por hacer y siempre hay cosas para mejorar, pero me parece que el nivel de relacionamiento que tenemos es bueno. No estamos en el ideal y por eso hay que seguir trabajando. Queda un largo camino por delante.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Balbín: "Menos queja y más oportunidades"


Original de la nota publicada en la edición de agosto de la Revista Agromercado.
Juan Balbín, titular de AACREA, afirma que “claramente el sector agropecuario no ha sabido transmitir su realidad a la sociedad. No tanto la queja de lo que nos pasa sino la oportunidad que se pierde el país en su conjunto”.  Afirma que “estamos en un momento único” pero teme que  la Argentina no lo aproveche y siente que hay “desánimo” entre los productores.  Pide más “diálogo” pero rescata las aprobaciones biotecnológicas y el trabajo parlamentario.

¿El productor argentino está pudiendo aprovechar este momento de altos precios agrícolas?
Estamos en un momento único que no se producía desde hace 30 años. La seca en Estados Unidos es estructural. Estos últimos años había seca en algunas zonas periféricas pero esta vez se da en la parte central y no terminó. Así y todo no se ve un ánimo de parte del productor argentino por salir a cubrir esa demanda. No te olvides que la soja para la próxima campaña está en 500 dólares, que restándole las retenciones está dando un forward de apenas 310 o 320 dólares. O sea que la soja nueva no se ha movido porque el mercado mundial está esperando una cosecha muy importante de Argentina y de Brasil y ante eso está expectante. Con respecto a maíz, al tener estos descuentos de exportaciones la verdad que el número tampoco es algo que entusiasma. Siempre el productor vende un porcentaje y el resto queda en el mercado interno que actualmente está muy trabado.
Sin embargo estos precios son altos comparados con los históricos.
Si, es un precio muy bueno pero cuando vos trasladás esos 500 dólares y lo pasás por el 35 por ciento de retenciones te está dando 310 para la soja. Eso, multiplicado por un dólar de 4,80 o 4,90 te está dando 1.450 o 1.500 pesos y esos números no son malos pero tampoco entusiasman ni movilizan, con lo que ha significado el aumento de costos y la inflación.  Y eso se nota por ejemplo en que no hay movimientos, no han subido los arrendamientos en los últimos días,  tampoco la demanda de semillas. Por el contrario está todo muy frío todavía.
Siempre se habla desde el gobierno de la necesidad de frenar la “sojización”. ¿Este panorama y la situación de costos actual, va a hacer que haya más soja o van a optar por otros cultivos?
Necesitamos claramente una fluidez en la comercialización de gramíneas. A medida que eso se dé, y que sea con señales claras, se podrá aprovechar la oportunidad del maíz que tiene márgenes muy interesantes. Lo mismo pasa con la cebada y el trigo. Pero el productor viene de varios años con una situación adversa que sigue todavía. El maíz disponible tiene una traba importante en la venta y hasta hace 10 días no valía más de 170 dólares la tonelada. O sea que está quieto, hay una oportunidad enorme y la sequía en los Estados Unidos en maíz ya es irreversible. En soja todavía tienen oportunidad de acomodar algún rendimiento. En maíz el daño está hecho. El productor americano está acostumbrado a cosechas buenas y en las evaluaciones que están haciendo las bajas todavía van a ser más grandes. Es una oportunidad.
¿Sirve para los productores la apertura de las exportaciones de maíz que anunció el gobierno?
Tiene un impacto. Pero si vos estás planteando una producción  de 30 millones de toneladas, abrir 15 y dejar 15 encerradas en todo lo que significa hoy la problemática de exportar, termina planchando el precio y generando lo que se notó en los últimos tres años: valore s muy distantes a lo que sería el FAS teórico que el mismo gobierno publica. Y eso genera una especie de cansancio en el productor que asume que estos van a ser los precios de este mercado tan trabajo y de acuerdo a eso actúa.
Hay una situación  internacional increíble para los países productores de alimentos. ¿Sin embargo en la Argentina parece no haber una buena comunicación entre los productores y el gobierno como para poder aprovecharla?
Sin duda. Esto se nota al no reflejarse los precios internacionales en el mercado local, sobre todo en maíz y trigo, ya que la soja va por otro camino y cualquier suba de Chicago se expresa en el mercado doméstico. Pero no es así en las gramíneas. Por ejemplo en trigo hay muchos productores que tienen problemas de calidad y no pueden vender la cosecha anterior o te pasa que ahora querés salir a comprar semillas de maíz y no podés cancelar contra maíz disponible, la verdad es que eso está trabando mucho y genera pérdidas de expectativas. Hoy lo que falta es confianza y una luz en el camino que el productor está buscando y no se da. Esta coyuntura no ayuda.
¿No ha habido una deficiencia de parte de la dirigencia agropecuaria que no ha sabido llegar con su mensaje al resto de la sociedad y a los sectores oficiales con una explicación de cuáles serían las medidas que se necesitan?
Claramente el sector agropecuario no ha sabido transmitir su realidad a la sociedad. No tanto la queja de lo que le pasa sino la oportunidad que se pierde el país en su conjunto. Todo el interior tendría que estar hoy extraordinariamente activo y con una generación de riqueza que no se está dando por todas estas trabas. En la medida que sepamos comunicarle a la sociedad qué significa un interior y un agro activo, y lo que significa en el aporte que tiene para el interior del país sería un aporte fenomenal. Nosotros tenemos un estudio de inversión en la agricultura y más del 70 por ciento del total de los insumos y del gasto se realiza en las localidades aledañas a donde está ubicada la empresa y eso genera un ingreso de divisas en los pueblos del interior que después derrama en las grandes ciudades. Lo vimos con el desarrollo que ha tenido Rosario, Córdoba o la misma ciudad de Buenos Aires. Y se nota mucho en el movimiento inmobiliario en la medida que las condiciones son interesantes.  
Es cierto que hoy ni las entidades gremiales ni las técnicas hemos comunicado a la sociedad lo que significa el aporte del sector y junto con la industria y la agroindustria lo que podía ser la potencialidad de la Argentina.
¿Los agrodiputados fueron un fracaso?
No. Que no hayan generado medidas no quiere decir que hayan sido un fracaso. Yo conozco a varios y sé que han hecho un enorme esfuerzo pero tampoco es fácil de un día para el otro ponerse el traje de diputado y conseguir las leyes. Han sido años muy duros y la verdad es que yo les reconozco un trabajo muy intenso. Han recorrido el país y han hecho lo que han podido pero no es fácil. Tuvieron en algún momento mayoría en la comisión y hoy no la tienen. Tampoco el resto de los bloques se pudieron poner de acuerdo pero yo les reconozco un trabajo muy intenso.
¿Si desde AACREA tuvieran que priorizar y pedir una medida parlamentaria u oficial, cuál sería?
Yo creo no sería una medida sino que sigue siendo el diálogo. Y a través del diálogo empezar a solucionar los problemas que afectan al sector y al país. Me parece que hoy hay un montón de cuestiones que se pueden solucionar y tenemos que reconocer que hay cuestiones que se han solucionado. Todo el tema de eventos biotecnológicos que se han registrado en los últimos tiempos le han dado una dinámica muy grande, sobre todo por acción del Secretario de Agricultura, Lorenzo Basso. Por otro lado están haciendo un esfuerzo importante para generar un consenso en la ley de patentes que queda bajo nuestra responsabilidad formar esos entendimientos. En la parte comercial o de fijación de precios es donde tenemos mucho para dialogar.
¿Y la ley de semillas?
En este momento se está discutiendo entre las gremiales y lo que sería toda la cadena para buscar los consensos en una nueva ley de semillas. Y la verdad que el presidente de la comisión Luis Basterra  está trabajando muy firme y a conciencia. En la medida que tanto las gremiales como las semilleras se pongan de acuerdo vamos a tener una ley interesante.
¿Si tuvieras que caracterizar la próxima campaña  cómo la definirías?
Desde la parte climática, según los climatólogos, la vemos como una campaña entre neutra y un niño leve, cosa que es positiva sobre todo después de la sequía que sufrimos este año. Y desde el punto de vista anímico y productivo  es un campaña que es una oportunidad enorme que temo que no la vamos a aprovechar en su totalidad. Y eso la verdad que significa una frustración sobre todo por lo que puede llegar a significar para todo el país en un momento de crisis mundial. Estamos ante una oportunidad que recién se puede volver a repetir dentro de 20 o 30 años y no veo a Argentina cubriendo la demanda que va a surgir después de la sequía en Estados Unidos. 

viernes, 4 de mayo de 2012

Propulsión a soja


Original de la nota publicada en Revista Noticias el 04 de mayo de 2012
La oleaginosa retornó a los altos precios del 2008 y se pronostica que volverá a aportar un récord de ingresos de dólares este año. Los productores reclaman por la suba de costos y el retraso cambiario, pero la economía goza de los aportes de este cultivo.

La soja volvió a los precios astronómicos del 2008 pero lejos quedaron las estridencias de la discusión por la resolución 125 que fijaba retenciones móviles y que originó ese año una de las mayores movilizaciones del sector agropecuario. Hoy los productores ya no temen a otro incremento de los derechos de exportación y se muestran más preocupados por el aumento de los costos de producción que le achica los márgenes mientras el gobierno espera ávido los dólares que su antiguo enemigo inyectará a la economía.
Durante el año pasado los exportadores de granos liquidaron más de 25.133 millones de dólares y en los primeros cuatro meses de 2012 ya superaron los 7.000 millones de dólares, aunque todavía falta el aluvión de dólares de la cosecha gruesa que entra en mayo y junio. Con una cosecha de soja menor a la de 2011 pero con precios superiores a los 550 dólares por tonelada en el mercado de Chicago se presagia que se llegará a un nuevo récord de ingresos para el país por exportaciones agropecuarias.
La sequía que tanta polémica trajo entre las organizaciones de productores y el gobierno, finalmente se está viendo en los campos mientras las cosechadoras avanzan. Cuando se lleva levantado más del 60 por ciento del área cultivada, los rendimientos alcanzan un promedio de 23 quintales por hectárea, sensiblemente menor a los de las campañas anteriores, con lo que se restan algunos millones de toneladas a la cosecha final que se esperaba para este año.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una cosecha de soja de 43 millones de toneladas, lo que representa un 12,6 por ciento menos que en la campaña anterior donde se recolectaron 49,2 millones de toneladas. Precisamente esta caída de la cosecha argentina y en el resto de Sudamérica es uno de los factores que impulsó los precios hacia arriba.
El último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos disminuyó su propia proyección de la producción de Argentina en 1,5 millones de toneladas, la de Brasil en 3,5 millones y la de Paraguay en 1,4 millones de toneladas.
Los analistas también suman como impulsor de los precios de la oleaginosa a la reactivación de la demanda china, la disputa por el área de siembra entre la soja y el maíz en Estados Unidos, la presencia de un panorama financiero más positivo en el mundo y la fuerte acción de los fondos especulativos.
Según el informe de la Asociación de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), que nuclea a los productores de punta de la Argentina, “de la mano de una leve sensación de mejora en la Unión Europea, de la suba del petróleo y de la caída de la cosecha sudamericana, los fondos especulativos aumentaron fuertemente su posición neta comprada, pasando de estar en 0 a fines del 2011 a 18 millones de toneladas en la primera semana de marzo, ubicándose en valores similares a los fines de agosto de 2011”.
ALERTAS. Precisamente la acción de estos fondos es lo que pone algunas luces amarillas, ya que una posible salida rápida de este dinero podría hacer más incierto el precio de la soja.
El analista del mercado Ricardo Baccarin no descarta que la soja pueda volver a los 600 dólares por tonelada. “Estamos a un 10 por ciento de ese objetivo”, apunta Baccarin, quien recuerda que en julio de 2008 el grano cotizó 607 dólares.
Conocedor de los fundamentos del mercado, Baccarin responsabiliza a los fondos de inversión en esta nueva suba, pero advierte que “en algún momento van  a tener que ceder esas posiciones. Habrá que ver si los que están dispuestos a comprarlas van a convalidar esos niveles. Siempre la última palabra la tiene la demanda”.
“También es cierto que China, el principal actor del mercado, cuando los precios se disparan mucho suele ser bastante agresiva en su forma de actuar, no solo dejan de comprar sino que ´defaultean´ compras. Eso por el momento no se ha visto”, aclara.
Lo cierto es que el mercado hoy está en alza pero puede ser muy cambiante. Para ejemplificar esa volatilidad, Baccarin recuerda que “vimos soja de 530 o 540 dólares por tonelada en agosto de 2011, soja de 400 el 12 de diciembre del año pasado y ahora estamos hablando de arriba de 550”.
Por esta volatilidad están muy activos los mercados de venta a futuro, que pueden asegurarles  un precio a compradores y vendedores. El Mercado a Término de Buenos Aires, por ejemplo, logró récord de volúmenes en enero, febrero y marzo, e incluso tuvo el 20 de abril la mayor operación de su historia desde 1907 con más de 330 mil toneladas operadas.
Más allá del mercado, Baccarin afirma que “este tipo de precios es un estímulo para sembrar. Incluso acá en la Argentina, con estos niveles de precios creo que no van a bajar ni los alquileres, va a aumentar la siembra y el área de soja se va a expandir”.
MÁS SOJA, MÁS DOLARES. Y para el gobierno más soja en los campos significa más dólares en la economía y este aluvión verde le permite accionar sobre el mercado de cambio, tal como lo muestra la acción del Banco Central que compró durante abril 1.650 millones de dólares, 100 millones más que en marzo. Y eso que recién para este bimestre mayo/junio que se inicia se espera el grueso de la liquidación de la cosecha gruesa con estos precios agigantados.
Aunque algunos analistas esperan que la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, ayude a subir algunos centavos el tipo de cambio difícilmente lleguen a satisfacer los reclamos devaluatorios del titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, quien se ha transformado en uno de los pocos dirigentes agropecuarios que pone este tema como eje de su discurso.
Buzzi negó que pida un dólar de 7 pesos pero insistió en que “existe un retraso cambiario y una pérdida de competitividad” y propuso: “Empecemos por vender los granos y pagar los insumos con el mismo dólar”.
El dirigente federado hace referencia a la diferencia en la cotización de la moneda norteamericana que se usa para pagar sus cosechas y la que se carga en los costos de los insumos. Precisamente la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calcula lo que llaman “el dólar agrario” contabilizando el precio de las retenciones y la inflación en cada cultivo. Para esa entidad al mes de marzo presentó los siguientes valores: soja $0,97; trigo $1,15; girasol $1,02 y maíz $1,20. Lejos de la cotización oficial y mucho más lejos de los más de 5 pesos del dólar “blue”.
Además, para la Bolsa de Cereales los costos directos aumentaron para la soja en un 4,6 por ciento, para el maíz en 13,8% y en trigo y girasol 3%, si se lo compara con el mismo mes de la campaña anterior.
A esto hay que sumar el incremento de los impuestos inmobiliarios en las principales provincias productoras de granos, que venían sumamente retrasados. Sin dudas resultará más difícil que nunca para los dirigentes agropecuarios llevar a buen puerto sus reclamos cuando la mayoría de la sociedad sabe que los precios son buenos y el país avanza en propulsión a soja.

Liquidación de divisas del agro
Año                  Liquidación en U$S
2003                         9.450.254.098
2004                       11.062.109.135
2005                       11.654.280.836
2006                       12.276.089.612
2007                       17.567.939.767
2008                       21.919.850.891
2009                       16.198.645.201
2010                       22.228.931.266
2011                       25.133.393.782
Fuente: Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC)




Soja 2011/12: Indicadores comerciales                                                 M Tm
18/04/2012                                        2011/12               Prom.5                2010/11
Producción                                        43,10                     46,04                     50,00
Compras totales                                20,59                     17,76                     19,03
          48%                       39%                       38%
Precios por fijar                                  7,33                       7,36                       7,91
            17%                       16%                       16%
Precios en firme                                   13,26                     10,39                     11,12
             31%                       23%                       22%
Falta vender (*)                                    21,5                      27,1                       29,8
Falta poner precio (*)                           28,8                       34,4                       37,7
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario sobre datos de MAGyP y propios. (*) Se deduce el uso como semilla.



jueves, 26 de enero de 2012

Bolsillos secos y campos al horno

Original de la nota publicada en Revista Noticias el 19 de enero de 2012
La falta de lluvias provocó pérdidas de rendimiento en los cultivos de maíz y soja y generará  una merma importante en los ingresos de los productores y también en los bolsillos fiscales. El fenómeno de la Niña estaba en todos los pronósticos meteorológicos pero la implantación de los cultivos de la cosecha gruesa avanzó con los productores esperando que las predicciones no se cumplan y el gobierno presupuestando los dólares que traería el campo. Ni unos ni otros tuvieron toda la suerte que esperaban.
Las lluvias faltaron durante más de 40 días en la Pampa Húmeda y cuando llegaron no fueron suficientes. Eso traerá las lógicas consecuencias de menores rindes y ya nadie piensa en las más de 100 millones de toneladas con que alardeaba el gobierno para esta campaña. Ante esta realidad, los productores y el oficialismo prefirieron llevar la disputa al terreno discursivo: unos magnificando al extremo las derivaciones de la sequía y otros minimizándola hasta el punto de exasperar a quienes la padecen.
Más allá de las peleas domésticas, en soja –el principal producto exportable del agro argentino- los precios no evidenciaron todo el impacto de la sequía sudamericana ya que se mueven por un mercado globalizado y la caída de la producción local se vio minimizada por el aumento de las estimaciones en la cosecha de los Estados Unidos. Así que la caída de la producción no se compensará con mayores cotizaciones.
“El informe del USDA publicado el 12 de enero sorprendió a los operadores  al aumentar la  producción de Estados Unidos para ubicarla en 83,17 millones de toneladas, por encima de las 82,89 millones del informe anterior. Esto se debió a un aumento en los rendimientos obtenidos. Sin embargo, la situación en Sudamérica no es tan optimista. La sequía hace prever importantes pérdidas productivas en varios países de la región”, sostiene el informe de Granos de AACREA, uno de los más confiables del sector.
Precisamente, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos redujo las producciones de Brasil y Argentina a 74 y 50,5 millones de toneladas, respectivamente. Si los pronósticos estadounidenses se cumplen estaríamos hablando para nuestro país de una cosecha similar a la de la campaña anterior aunque con unos precios promedio unos 60 dólares más abajo.
Durante la campaña 2010/11 los precios promediaron los 500 dólares mientras que ahora están alrededor de los 440 dólares. Eso sí, estamos hablando de cotizaciones en el mercado de Chicago y para llegar al precio local tenemos que restar los derechos de exportación (retenciones) y los gastos de flete y comercialización. Por eso el viernes 13 de enero en la Bolsa de Comercio de Rosario la soja se negoció a 1.247 pesos (u$s 290) por tonelada, casi 200 pesos menos que el mismo día del año anterior.
Con un desarrollo similar al 2011 y descontando lo que se destina al consumo interno, estaríamos hablando de una 45 millones de toneladas de exportación a un precio FOB promedio de 440 dólares, lo que proporcionaría un ingreso al país de 19.800 millones de dólares solamente por venta de soja. Las retenciones del 35 por ciento para ese cultivo significarían para el Estado una entrada de 6.930 millones de dólares, sin sumar el resto de las imposiciones que tienen productores, comercializadores, transportistas y exportadores.
Pero hay pronósticos más agoreros que los del USDA que prevén una cosecha menor a las 50 millones de toneladas de soja. Por ejemplo, para AACREA “la sequía que afecta a la campaña agrícola 2011/12 puede resultar de mayor impacto que la de 2008/9, muy amargamente recordada por los productores. Sucede que la actual comenzó antes: ya en diciembre empezó a notarse el déficit hídrico” y “durante el 2008/9 los productores tenían una situación económica más holgada, luego de varios años de rendimientos normales y de precios satisfactorios. En 2011/12, por el contrario, muchos no pueden vender el trigo y el maíz del ciclo anterior, lo que reduce  seriamente su liquidez”, alertó la organización que nuclea a productores de punta.
A los avatares climáticos hay que sumar la incertidumbre en la Unión Europea que es el principal importador de harina del mundo y la Argentina es el mayor exportador de ese producto hacia el Viejo Continente. Así lo sostiene el analista Pablo Adreani quien advierte que “si la crisis de Europa continúa agravándose, reduciendo sus índices de actividad económica, con aumento de desempleo y reducción del ritmo de crecimiento del PBI, sin dudas tendrá un efecto directo sobre la demanda mundial de alimentos y de commodities agrícolas”.
La menor actividad europea podría generar un efecto dominó sobre China, su gran proveedor de productos industriales, con lo que se resentiría la demanda asiática. Adreani recuerda que “China es hoy el primer importador mundial de poroto de soja con un volumen superior a las 55 millones de toneladas”, que provienen de Argentina, Brasil y Estados Unidos. “Toda caída de la actividad económica de China tendrá entonces un efecto bajista directo sobre el mercado de soja a nivel mundial”, advierte el analista.
A pesar de las disputas mediáticas entre productores y el gobierno, el fenómeno de la Niña logró unirlos aunque no se den por enterados: ambos están en vilo mirando al cielo y siguiendo de cerca el comportamiento de los mercados internacionales. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Valderrama: “No nos quedaremos de brazos cruzados”

Nota publicada en la edición 320 de revista Agromercado. Diciembre 2011
Ricardo Valderrama fue electo en octubre como nuevo presidente del Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA). En diálogo con Agromercado sostiene que llevarán propuestas a los organismos oficiales, apostarán al diálogo con el gobierno y las entidades y promete avanzar en la difusión de las herramientas disponibles para que los productores puedan tomar coberturas de precios al menos para salvar los costos. Además estimó que los nuevos contratos de commodities no agrícolas le darán más volumen al mercado.
¿Qué perspectivas ve para 2012 desde el Mercado a Término de Buenos Aires y en su nuevo rol como presidente?
Las perspectivas son buenas. Hay que tener en cuenta que el mercado siempre se dedicó a los commodities agrícolas y ahora estamos tratando de abrir una pata financiera. Esto es muy bueno para el mercado.  En cuanto a los commodities agrícolas, que es lo que históricamente hicimos, creo que hay muchos mercados que hoy se pierden por no utilizar los mercados. Lo explico: hay muchos buenos valores que se pierden por no haberse cubierto en los mercados. Si ves hoy lo que pasó con la soja, el trigo o el maíz y tomás los valores de hace seis meses y lo comparás con lo que valen ahora, las personas que no tomaron posición perdieron. No se usó lo suficiente el mercado para cubrirse en los valores a cosecha.
¿En eso no hay una deficiencia de los mercados en general por no llegar con su mensaje al los productores que no usan a los mercados como un seguro de precios?
Eso es verdad. Lo que pasa que en los últimos años, cualquier productor que retenía siempre le iba bien. Ese es el problema. Cuando se da vuelta la taba ahí te das cuenta y te lamentás de no haber tomado cobertura. Es lo mismo que pasa cuando alguien no saca un seguro de granizo, luego le cae granizo y dice: ‘lo hubiera sacado’. Creo que básicamente el productor que invierte tiene que cubrirse por lo menos los costos y tener una rentabilidad sobre el capital que invirtió. Por lo menos un 20 o 30 por ciento en el momento de invertir tiene que cubrirse. Eso quizás sea una deficiencia del mercado en no comunicar más abiertamente. Creo que hay que remarcar todavía mucho en eso.
¿Y cómo van a trabajar en este sentido. Mayores capacitaciones, acercamientos con gremiales de los productores?
El mercado hace tres años hizo una Fundación, que es la que hoy se dedica a la capacitación. Vamos a seguir insistiendo sobre ese tema. Los cursos básicos se seguirán haciendo con la Bolsa de Cereales y sobre todo en la parte de cubrir los costos de inversión. Creo que es la piedra inicial para cualquier movimiento fuerte que pueda haber en el mercado.
La experiencia del MATBA en futuros agrícolas le permite hoy avanzar en otros productos como por ejemplo petróleo, oro o dólar. ¿Esto no hará que se pierda un poco la esencia del MATBA?
No, nuestra idea es todo lo contrario. Desde hace 104 años que el mercado se dedica a hacer commodities agropecuarios y muchas veces al volumen del mercado le faltan especuladores o personas que buscan una renta financiera. Creemos que si a través de los demás commodities incorporamos nuevas personas, operadores o comitentes, tarde o temprano van a empezar a jugar en el mercado agrícola. Creo que le podemos dar volumen de las dos maneras. Nosotros de ninguna forma  pensamos en renunciar en lo que somos fuertes, a lo que dice la historia de 104 años.
¿Se va a pasar de una negociación en el piso a una totalmente electrónica?
Hay muchas cosas para realizar en el mercado. En este momento conviven perfectamente el sistema electrónico y el sistema a viva voz en el piso. Creemos que tienen que seguir manteniéndose los dos sistemas hasta llegar a un equilibrio. Si te fijás lo que pasa en el mundo, el mercado de Chicago que es nuestra referencia, hoy tiene tanto rueda de piso como electrónico. Creo que utilizando los dos sistemas podés sacar el máximo de provecho de los dos. Hoy en día no es una discusión, el mercado está invirtiendo en una plataforma electrónica y a la vez la Bolsa de Cereales va a invertir en modernizar el piso. Así que estamos avanzando en los dos sentidos. Tal vez el mercado diga para dónde tenemos que avanzar, esa es la realidad, pero hoy por hoy no es primordial resolver ese tema.
¿La posibilidad de que los operadores puedan actuar en el mercado directamente puede ser una ayuda para acerca a los productores?
Hoy los productores (o comitentes) no lo hacen desde la rueda. Lo hace cada uno desde su oficina, dando una orden al operador, el cual ejecuta su orden desde el piso. La plataforma nuestra tiene  DMA (siglas en inglés de acceso directo al mercado), pero todo eso pasa primero por la educación. En todos los emercados del mundo, cuando uno opera a través de un DMA tiene primero depositado los fondos y eso te permite cubrirte hasta cierto nivel de dinero. Hoy el comitente argentino está acostumbrado a operar y recién al otro día poner las diferencias. O sea que se necesita un cambio de educación que tarde o temprano va a llegar. Pero creo que va a llegar mucho más temprano para los productos financieros que para los agrarios.
¿Todo lo que estamos hablando es casi una situación de mercados ideales, pero las intervenciones oficiales han hecho que muchos mercados estén casi desparecidos?
Tenemos problemas con el maíz y el trigo. La operatoria bajó muchísimo en el último año. Estamos tratando de buscar alternativas para proponer, para que muchos de esos negocios donde existen listas o obligaciones de ciertos exportadores de comprar, para que las pasen por el mercado. Es una de las ideas que tenemos y que la vamos a proponer para ver qué resultados tenemos sobre eso. Por suerte la baja de maíz y trigo se compensó con la suba del volumen de soja.
Ya que habla de propuestas. ¿Cómo es su llegada en este momento con el gobierno?
El mercado siempre ha tenido siempre buen diálogo con todos los organismos.
¿Entonces, qué pedidos le harían un posible nuevo ministro de Agricultura?
Estamos elaborando varias tesis para proponer. Primero, cuando salgan valores, por ejemplo de FAS, se hagan a través del mercado. Si prospera la propuesta de AFA (Agricultores Federados Argentinos), que parte tiene que ir a la exportación y parte al consumo, que también pase por el mercado. Son distintas alternativas. De todas maneras esas propuestas están en relación a las políticas que estén vigentes a partir del 10 de diciembre. Esperaremos un par de días y veremos qué propuestas llevamos. No nos vamos a quedar de brazos cruzados. Algunas propuestas vamos a llevar para sumar y para que vuelva a haber un mercado mucho más fluido de trigo y maíz.
¿Y cómo está el diálogo con las entidades gremiales del campo, con lo que fue la Mesa de Enlace?
Mantenemos buen diálogo con todo el mundo. Estamos dentro de la Bolsa de Cereales  y la Bolsa está continuamente en comunicación con las cuatro entidades y nuestra idea es seguir sumando. No cortar ningún tipo de diálogo. Creo que es mucho más fácil pensar entre muchos que uno solo. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Víctor Tonelli:“No se distraigan, inviertan, aprovechen esta oportunidad única”

Nota publicada en la edición 319 de revista Agromercado. Noviembre 2011
El analista del sector ganadero afirmó que el 2012 va a ser muy similar a este año, con valores altos del ganado, oferta restringida y precios altos al consumidor. A su entender los stocks se van a ir recuperando lentamente y seguirá la suplementación en todas las categorías. El especialista recomendó invertir ahora por que la demanda internacional sigue firme y los precios de la hacienda son convenientes.

¿Qué perspectivas ve para la ganadería en el próximo año?
El 2012 va a ser muy parecido al 2011. Porque básicamente la recuperación de los stocks que ya se iniciaron con la retención de terneras, que el año pasado empezó más tibiamente, no van a permitir que la oferta sea mucho más abundante. Yo estoy imaginando que si este año vamos a terminar con una oferta de 2.400.000 o 2.450.000 toneladas res con hueso, el año que viene estaremos entre 50 y 100 mil toneladas más. En los niveles pobrísimos de oferta no cambia demasiado el panorama. Respecto del número de terneros, va a haber probablemente alrededor de 800 mil a un millón de terneros más pero seguimos hablando de una caída respecto de la cantidad de terneros disponibles desde el 2004 al 2009 de aproximadamente 2.5 millones. O sea que la restricción en la oferta de terneros va a seguir siendo un dolor de cabeza para los feedloteros y para los invernadores de compra. Del lado de la oferta va a haber un poco más pero no habrá grandes cambios. Con lo cual el precio del ganado va a seguir siendo alto, la oferta va a seguir siendo baja y los precios de la carne al consumidor también serán altos.
¿Con esta relación de precios entre la hacienda y el maíz, va a aumentar la suplementación?
Ya se está dando. Te diría que este año los corrales están a la mitad o menos de la capacidad instalada y en realidad el problema que se le genera al feedlot no es el costo del alimento sino la diferencia entre la compra y la venta que de alguna manera inviabiliza modelos de engorde a corral con corto período de ganancia. Ahora, en general cuando uno mira que es lo que está haciendo el ganadero, el invernador de compra o el ciclo completo, todos están utilizando el grano por lo menos para terminación e incluso algunos para recría también. Hoy el grano es un componente muy importante en la dieta del vacuno.
Si bien el costo del alimento no es un problema del feedlot ¿puede subsistir el sistema de engorde a corral sin la ayuda del Estado, sin los subsidios?
Totalmente. En realidad la ayuda del gobierno fue buena en cuanto a lo que significó el crecimiento del sistema, la puesta en marcha de muchos corrales y la profesionalización del sector; ahora desde el punto de vista de lo que ha significado, de la manera que se implementó, en términos de haber generado una oferta excesiva de animales jóvenes fue otro de los detonantes del faltante de carne que hay hoy. Porque se faenó animales muy jóvenes, en promedio yo te diría que los feedlots estaban terminando animales con 300 a 340 kilos, no mucho más. Ahora están metiéndole un poco más de kilos porque los necesitan para neutralizar la diferencia que se genera en el momento de la compra venta. O de la venta, o de la reposición. Pero no porque haya incentivo para ponerle más kilos a pesar de que el alimento es barato. Es otro contrasentido de la política pública que limita las exportaciones. La gente dice “le pongo menos kilos, soy más eficiente y además en promedio tengo mayor precio”. Entonces este contrasentido quizás sea uno de los enigmas que tiene que develar el gobierno en este nuevo período. Será la misma presidenta o sus funcionarios, pero probablemente ahora enfrentando cuatro años modifiquen la visión de qué hacer con las exportaciones.
¿Con esta restricción de la oferta, con precios altos y el consumo local cayendo, espera que haya problemas en la industria?
No, ya los hubo. En general en la industria ya ajustaron, la gran mayoría el año pasado y los que no lo pudieron hacer el año pasado lo terminaron de hacer este año. A mi me parece que la industria ya pagó el precio del ajuste, y por supuesto también el personal de los frigoríficos. Eso lo pudo hacer porque venían de un período de tres años muy buenos. O sea 2007, 2008 y 2009 fueron años muy buenos para el sector frigorífico, ganaron mucho dinero, sobre todo en el 2009 cuando la hacienda estuvo regalada. Pudieron exportar hasta 650 mil toneladas y en el mercado interno vendieron lo que quisieron con el ganado muy barato. Sobre la base de esa renta que habían acumulado, hicieron los ajustes. Por eso es que hoy uno no ve quiebres en la cadena comercial. Sin embargo, el que tenía dos o tres plantas cerró una y el que tenía una ajustó el personal en un 25 o 30 por ciento. Creo que el ajuste ya se hizo. Este año el que no perdió, cambió la plata pero venía con resto. El año que viene la cosa gradual y lentamente le va a empezar a ir mejor y si efectivamente, como pienso yo, el gobierno genera una apertura gradual de las exportaciones va a empezar a recuperar lentamente la actividad. No veo quiebres en la estructura frigorífica como ven otros participantes del sector.
¿No hemos perdido terreno con otros países? ¿Es posible recuperar compradores y que confíen en Argentina como proveedor?
La confianza no se recupera de un día para otro, pero está claro que el mundo está sub abastecido con una demanda tremendamente firme, con precios que nunca se vieron ni se soñaron y en esas condiciones de un mercado insatisfecho somos bienvenidos. Pero eso se va a dar si Argentina quisiera volver porque la demanda está insatisfecha. Eso le va a permitir a la Argentina volver sin mayores problemas.
¿La demanda no se va a ver resentida por los problemas económicos que está viviendo Europa?
Yo no lo veo. Se va a ver resentida en los países desarrollados, que prácticamente no están creciendo en su demanda. El gran crecimiento que se prevé a un ritmo del 2,5 por ciento anual se está dando centralmente, casi en un 90 por ciento, en los países en desarrollo. Ya sea América latina, África o Asia no están pasando las mismas crisis de los países desarrollados, aunque reciban el coletazo. Por otro lado, los países desarrollados, si bien es cierto que van a tener una demanda menor de carne o de otros productos con alto valor agregado, también es cierto que el nivel de producción de alimentos de sus propios países va a ser muy bajo.
Europa viene de generar un cambio importante en su política de subsidios y agropecuaria que ha hecho que las producciones hayan bajado mucho. El propio Estados Unidos está con un nivel de producción de los más bajos de unas cuantas decenas de años. Entonces en ese contexto, yo creo que la demanda que viene particularmente de países en vías de desarrollo va a seguir siendo muy firme y la oferta en general está muy caída. Brasil con menos, Uruguay con menos, Paraguay sin ver cómo termina su problema de la aftosa, Argentina aunque quisiera mucho más no va a poder ofrecer. Pero es el Mercosur el que de alguna manera tracciona la oferta del mundo.
Hablaste de. ¿Cuáles crees que son los factores clave en los cuales deberían basarse las redefiniciones de la política agropecuaria en el próximo período de gobierno?
Fundamentalmente la necesidad de corregir el déficit entre importaciones y exportaciones. La balanza comercial es el gran dolor de cabeza, el ingreso de divisas es el gran dolor de cabeza. Hoy tenemos esta fuga de dólares más propia de la incertidumbre que genera el cambio de gobierno que otra cosa. Yo creo que Argentina no puede seguir resolviendo los problemas de balanza comercial frenando electrodomésticos, neumáticos, tractores o autos. Lo va a tener que resolver con incremento de exportaciones y es ahí donde esta demanda insatisfecha del mundo le permite generar mayores ingresos de divisas con exportaciones.
Creo que esta gente tonta no es. Puede tener ideología, puede tener encono con el campo, puede haber equivocado el rumbo, y en el caso de la carne sin ninguna duda fue así, pero ahora enfrenta cuatro años y no puede seguir con el viento de cola o con el envión. Tiene que arrancar en serio porque cuatro años no se resuelven con el empuje de lo que venían trayendo. Así que creo que va a haber un cambio en la política, me parece que la acción de (Guillermo) Moreno no le va más al gobierno.
¿Qué le recomendaría a los productores en esta coyuntura?
La gente está distraída, está con temores. Tiene buenos márgenes, cuenta con buenos precios pero está dudando de lo que pueda ocurrir y me parece que en los términos de valores que hay hoy en la venta y los costos que tenés para invertir y mejorar tu productividad, digamos que el que no lo hace ahora no lo va a hacer nunca. Y por otro lado el que lo haga ahora va a estar mucho mejor preparado para una recuperación más grande de los costos respecto de los precios de venta y una merma gradual de la rentabilidad en los próximos cuatro años. El que haga las inversiones que le permitan mejorar la eficiencia y la productividad va a seguir manteniendo muy buenos márgenes a lo largo del tiempo o sea que mi recomendación sería: no se distraiga, haga las inversiones, haga lo que tenga que hacer, modifique su modelo, invierta en pasto, invierta en infraestructura y aproveche esta oportunidad que es única. 

domingo, 15 de mayo de 2011

Maquinarias con los números al rojo

Original de la nota publicada en Noticias -14 de mayo de 2011
El gobierno impuso restricciones a la importación para frenar el déficit comercial de la maquinaria agrícola. El ingreso está casi paralizado desde diciembre de 2010. Las empresas apuran inversiones y tratan de compensar con exportaciones para poder traer nuevos equipos.
La urgencia oficial por frenar el rojo de la balanza comercial de 911,6 millones de dólares en maquinaria agrícola mantiene en vilo a los importadores que no pueden ingresar desde diciembre pasado equipos a la Argentina, dejando desabastecidos a los productores locales, sobre todo de cosechadoras y tractores de alta gama. Anuncios apurados de inversiones, viejos proyectos que se desempolvaron a contra reloj y promesas de más producción local no han podido revertir hasta el momento una situación que está llegando al límite porque se ha vendido toda la maquinaria que ingresó hasta el último mes del año pasado.
Las redes de concesionarios y servicios postventa de las principales multinacionales que comercializan maquinaria agrícola en la Argentina ya no tienen equipos ni repuestos para entregar y deben soportar el peso de una estructura que se preparaba para las buenas ventas esperadas en un año de excelentes precios de los productos del campo.
Las importaciones, según datos de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), llegaron el año pasado a u$s 1198,7 millones, llevando el rojo de la balanza comercial del sector de los u$s 324,7 millones registrados en 2009 a u$s 911,6 millones, haciendo sonar una alarma en los despachos de la Ministro de Industria, Debora Giorgi, y del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La acción fue inmediata y la decisión clara: no ingresa un equipo más sino tiene una contrapartida de exportación por el mismo valor.
El uso del mecanismo de licencia no automáticas le permitió al Gobierno cerrar rápidamente el grifo y poner a las empresas multinacionales en la obligación de presentar alternativas para compensar el desajuste. Pero cualquier proyecto de fabricación de maquinaria agrícola requiere inversiones millonarias que no se definen de la noche a la mañana, así que los directivos locales tuvieron que salir a dar explicaciones en las casas matrices de la nueva exigencia de uno de los mercados más apetecidos en el mundo y comenzaron a diseñar planes de inversión.
Las principales empresas afectadas por la restricción son John Deere, CNH (una empresa del grupo Fiat que comercializa las marcas Case y New Holland), AGCO (con las marcas Massey Ferguson, AGCO Allis, Valtra y Challenger) y Class. Todas, con diferentes propuestas pasaron por los despachos de Giorgi y Moreno para destrabar la situación.
El grupo Fiat apuró el anuncio de una inversión de 100 millones de dólares en una planta en Córdoba para fabricar tractores y cosechadoras que se venderán en Latinoamérica. Amaurí Fagundes, Gerente Comercial de New Holland, en la Argentina sostuvo que la inversión ya estaba en carpeta pero “lo que cambió en nuestra planificación fue el tiempo. Teníamos un espacio de tiempo mayor para ingresar al país y tuvimos que anticipar esa definición y cambiar un poco la estrategia. Antes pensábamos hacer una línea de productos estándar y ahora decidimos que vamos a hacer una línea de productos exclusivos en Argentina. Fabricaremos para toda Latinoamérica cosechadoras de clase 8 y 9 (grandes) y también tractores fruteros que hoy vienen de Turquía y de Italia”.
El apuro empresario para buscar una salida está más que justificado, ya que el pico de ventas de cosechadoras se da entre febrero y abril impulsados mayormente por la soja, porque casi el 75 por ciento de las ventas de estos equipos corresponden a los cultivos cosecha gruesa, y el otro 25 por ciento a los cultivos de invierno, especialmente el trigo. Los tractores, en cambio, se venden en su mayoría entre mayo y octubre.
Fagundes calcula que tienen “retrasada” la venta de unos 400 tractores y 150 cosechadoras de  New Holland, ya que confía en que los clientes no van a reemplazarlos por otros de producción nacional debido a las diferencias tecnológicas. “Son productos distintos”, aclara.
John Deere corrió con alguna ventaja y pudo ingresar 151 cosechadoras debido al excedente de exportación de su fábrica de motores que tiene en la ciudad santafesina de Granadero Baigorria, que destina el 90 por ciento de su producción al mercado externo y promete aumentar en un 50 por ciento la producción de acá al 2015.
John Deere tiene en su planta de Granadero Baigorria una delegación interna de la Aduana donde se acumulan los equipos que esperan la aprobación de su licencia de importación. Más de un productor que llegó a apurar el trámite a la empresa era acompañado por los directivos de la multinacional para mostrarle que su maquinaria estaba allí. Eso sí, no la podía tocar y mucho menos retirarla.
Agco por su parte, presentó una propuesta para tener una mayor participación directa en la fabricación e incrementar la producción con más componentes nacionales. La empresa ya tiene una línea nacional con siete modelos, cinco de ellos con una composición de un 80 por ciento de fabricación nacional, y los otros dos con un 40 por ciento.
La alemana Class también se sentó en los despachos de Industria con un difícil plan para equilibrar en el segundo semestre del año las importaciones de cosechadoras y picadoras de forraje con el envío al exterior de cabezales girasoleros y otras agropartes.
Si avanza el ansiado propósito oficial de compensación de importaciones, el país más afectado sería Brasil, nuestro principal socio del Mercosur, ya que un 54,6 por ciento de los equipos tienen un origen carioca. También se importa maquinaria agrícola desde Estados Unidos, pero con un porcentaje mucho menor: 17,2 por ciento. El podio lo completa Alemania que es el origen de un 8,3 por ciento de los equipos importados.
Según datos de la Consultora Investigaciones Económicas Sectoriales, las importaciones desde Brasil crecieron 226 por ciento entre 2009 y 2010, muy por encima del promedio (105%) de los otros orígenes y mucho más arriba que los ingresos desde Estados Unidos que solamente crecieron 58 %, lo que demuestra que envíos de las multinacionales se desplazaron hacia el país vecino por las menores restricciones del comercio intra Mercosur durante el año pasado.
Desde que comenzó este 2011 las limitaciones continúan y las empresas despliegan hacia el gobierno las más diversas estrategias de seducción, que contemplan un mix de inversiones, mutismo ante la prensa y palabras medidas al extremo. Paralelamente hacen números, calculan cuántos equipos quedarán en el camino y hasta cuándo deben retrasar las ventas en un año de buenos precios agrícolas.

martes, 22 de marzo de 2011

Fuerte aumento del precio de los campos agrícolas

Los campos agrícolas aumentaron un 25 por ciento en el último año, según datos de una de las principales inmobiliarias del sector, impulsados por las buenas cotizaciones de los granos y la demanda sostenida de empresarios que quieren entrar al negocio.


Según la Compañía Argentina de Tierras un campo apto para producir maíz en la zona de Pergamino, Rojas o Salto, en el Norte de la provincia de Buenos Aires, o también en localidades del Sur de Santa Fe, tiene un costo de 15 mil dólares la hectárea, mientras que en marzo de 2010 esa misma inmobiliaria lo cotizaba en 12 mil pesos la hectárea.

Sucede algo similar para un campo triguero, como puede ser uno del Sudeste bonaerense, donde los precios están actualmente en 6 mil dólares la hectárea, cuando en el marzo de 2010 alcanzaban los 4.800 dólares. También un 25 por ciento promedio de aumento en los últimos doce meses.

Además, los campos para invernada registraron una suba importante, en este caso del 15,4 por ciento, ya que pasaron de 6.500 dólares la hectárea en marzo de 2010 a 7.500 dólares en lo que va de marzo de este año 2011.

Si bien no son muchos los negocios que se concretan a estos importes, los buenos precios de los productos agrícolas y de la hacienda de invernada, hace que los vendedores se afirmen en sus pedidos y no suelten los campos por valores menores. Paralelamente muchos empresarios nuevos en el rubro están tratando de conseguir tierras para comenzar a producir y otros buscan en los campos una reserva de valor a largo plazo. Así el mercado está afianzado en sus precios, con muchos actores buscando entrar al negocio pero pocos dispuestos a abandonarlo.

sábado, 8 de enero de 2011

El trigo y las contradicciones oficiales

Original de la nota publicada en Noticias - 8 de enero de 2011 
Pocos elementos desnudan tanto las contradicciones del discurso oficial como la política llevada adelante con el trigo. Con la justificación de mantener el precio del pan, un elemento trascendente en la mesa de los argentinos, las acciones del gobierno han permitido que grandes molineros y multinacionales exportadoras embolsen, directa e indirectamente, 4.678 millones de dólares desde 2006 en desmedro de los productores nacionales. Y para colmo el pan no mantuvo su precio.


La campaña de trigo 2010/11 tiene todo para ser excelente: buenos precios internacionales, en la Argentina el clima acompañó con lluvias en el momento apropiado y los rendimientos son sorprendentes, pero eso no alcanza para revertir en su totalidad una caída de la producción que viene ocasionándose en los últimos años por el malestar de los productores, la cartelización de los compradores, las intervenciones oficiales que favorecen a molineros y exportadores y los inconvenientes climáticos de años anteriores.

La política triguera resulta tan contradictoria que hasta el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, salió públicamente a decir que “es un disparate que los productores no reciban el precio lleno”, esto es el precio internacional menos las retenciones y los gastos de exportación. “No puede ser que un grupo de vivos se lleven el esfuerzo de 30 mil productores. La molinería tiene una obligación por convenio de pagar FAS teórico y lo está incumpliendo; no puede ser que se cartelice el sistema de comercialización del trigo", se quejó Domínguez. Pero cuando todos se preguntan por qué pasa esto, las miradas recaen en el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, responsable desde 2006 de las limitaciones a la exportación que les han permitido a los compradores hacer una quita al precio local de hasta 51 dólares por tonelada, según calculó la Federación Agraria.

Los productores denuncian que las limitaciones de Moreno eliminaron la competencia entre molineros y exportadores ya que les garantiza la provisión de trigo, lo que provoca que no haya compradores en los mercados. La cosecha está a punto de finalizar pero sin embargo desde noviembre que no se registra ningún negocio en la Bolsa de Comercio de Rosario.

De acuerdo a la entidad rosarina “las autorizaciones de ROE Verde (permisos de exportación) del cereal ascienden a 3,72 millones de toneladas, aumentando 236.500 toneladas en la semana pero tan solo 1 millón de toneladas más que el año pasado a la misma fecha cuando en la campaña se obtuvo la cosecha más baja de los últimos 35 años”.

“Esta política de comercialización es como pescar en la pecera o cazar en el zoológico. Los productores de trigo son presa fácil” de los grandes compradores, dicen los analistas.

Según los números de Federación Agraria este año “los productores trigueros pierden 688 millones de dólares. Si multiplicamos las 13.500.000 de toneladas de trigo proyectadas por el diferencial de 51 dólares que se quedan los exportadores y los molinos, el monto que se le descuenta al productor es de 688 millones de dólares”, lo que serviría para pagar toda la harina utilizada por las panaderías argentinas ya que “el costo total de las toneladas requeridas por la molinería para producir pan es de 600 millones de dólares”. También aseguran que “desde la implementación de los cupos en el año 2006 el precio del pan aumentó 140 %”, según un cálculo de la entidad federada que sin dudas está hecho con las cifras más abultadas posibles.



ROCA – RUNCIMAN. Según el presidente de FAA, Eduardo Buzzi, “hace cuatro años que se repite una transferencia millonaria desde miles de productores hacia unas pocas empresas que son beneficiadas por la acción oficial. La complicidad de un funcionario público como Guillermo Moreno con los molinos y exportadores como Cargill registra pocos antecedentes históricos, sólo comparable con el pacto Roca - Runciman de 1933, aquel que consolidaba nuestra entrega a los capitales británicos”.

Buzzi aseguró que por esta situación “hay un creciente malestar de las bases. Vamos a agotar las instancias de diálogo, pero las autoridades deben ser conscientes de que los tiempos para verificar el impacto de posibles anuncios en materia triguera se va agotando. La cosecha está por finalizar, y no hay ningún resultado a la vista. Estamos en la cuenta regresiva”.

En el documento técnico que emitió Federación Agraria se asegura que “para los productores opera en la práctica una retención efectiva del 46 por ciento en trigo. Porque al 23 por ciento de derechos de exportación, debemos sumarle otro 23 por ciento adicional, que es el descuento que caprichosamente nos hacen exportadores y molineros”.

Por supuesto que los otros actores no se quedaron callados, en un comunicado del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) afirman que “el precio de compra del trigo de los exportadores es el FAS teórico. La dificultad de los vendedores (productores, acopiadores, etc.) no está en el precio sino que no encuentran suficientes compradores para colocar su producción. Creemos que el mejor sistema de comercialización, tanto para trigo como para cualquier grano, es la activa competencia entre todos los sectores, tal como rigió durante muchos años sin que faltara trigo para cubrir el abastecimiento interno”.

Los dedos acusadores se cruzan en el aire. Algunos como la Federación de la Industria Molinera (FAIM) solo quebraron su silencio a través de una solicitada publicada la semana pasada luego de meses de mutismo. En la publicación, la FAIM destacó que "están adquiriendo la totalidad del trigo necesario para su molienda al precio FAS de referencia que en cada caso corresponde, de acuerdo a lo establecido en la Resolución Oncca 3436, artículo 2. Es decir, al precio FAS teórico que se publica a diario menos el flete Catac vigente, al puerto de afluencia".

El precio FAS de referencia, añadieron los molineros, "corresponde al que el molino paga a todos sus proveedores, ya sean productores en forma directa, acopiadores y cooperativas". La Federación señaló que "los molinos no son responsables por el precio que otros actores en el mercado de trigo paguen a los productores que los abastecen, que obedecen a la libre decisión de los mismos", pasando la pelota a los acopiadores y cooperativas en un “gran bonete” que amenaza con seguir en el futuro.

Más allá de lo que se afirma en las solicitadas, lo cierto es que tanto Alberto España, presidente de la Federación de la Industria Molinera, como Raúl Padilla, titular del Centro de Exportadores de Cereales ocuparon las primeras filas del auditorio cada vez que la presidenta Cristina Kirchner realizaba un anuncio en materia triguera. Y los dirigentes agropecuarios recuerdan con sorna los sonoros aplausos del representante molinero y los efusivos saludos que le prodiga a la presidenta en los actos oficiales en los que participa.

La antipatía que genera España entre los productores es directamente proporcional al reconocimiento que recibe de sus representados. “Está ahí para pelear por nuestros intereses y eso es lo que hace”, asegura un molinero bonaerense, quien sin embargo reconoce que esta política va a “hacer agua a largo plazo”. Y ya hay algunos síntomas de anegamiento.

Incluso la política triguera se ha transformado en el principal (¿el único?) punto de unión de una desajustada Mesa de Enlace que el ministro Domínguez se había encargado hábilmente de neutralizar, ayudado indudablemente por los buenos precios de los commodities, las lluvias y las contradicciones internas de una representación que creció al calor de los enfrentamientos por la 125 pero que venía mostrando síntomas de agotamiento.

El ministro manifestó alternativamente acercamientos con Buzzi o con el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, pero todas las muestras de simpatía o de acuerdo chocaban contra una realidad: Moreno es el que define las políticas y el que suma irritación en los productores imposibilitando cualquier entendimiento.



Biolcati contra Cargill

De los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace del agro, al que menos se lo podría acusar de tener animosidad contra los exportadores es al presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati. Quizás por eso sorprendió a propios y extraños que durante una conferencia de prensa denunciara con números concretos a una de los grandes traders internacionales: Cargill.

Ante la mirada de sorpresa de los otros tres integrantes, Biolcati sacó un papel de su bolsillo con los números y arremetió: “Cargill vendió el viernes trigo local a Egipto a u$s 307,80 la tonelada. Si se descuentan las retenciones –23%– y los gastos de comercialización se llega a una precio Fas teórico (precio local) que sería de u$s 238,80 la tonelada. Pero, ese mismo día, Cargill pagó solamente u$s 169 el trigo al productor”, aseguró Biolcati. “De esta forma, se embolsó u$s 69,80 por tonelada en una operación que es un dato público, concreto, que está en internet”, afirmó Biolcati.


Maldita Niña

El especialista en agroclimatología, Eduardo Sierra, aseguro que si no llueve antes del 20 de enero “tendremos un desastre agropecuario”, ya que el fenómeno de La Niña “no sólo se está afectando a la soja y al maíz, sino también a la ganadería”.

“Hasta ahora hay preocupación, pero no hay un daño. Van a ir cayendo las expectativas de producción pero sin llegar a una situación de desastre. Si antes del 20 de enero vuelven las lluvias el impacto será moderado. A partir de allí, si continúa la sequía, tendremos un desastre agropecuario”, afirmó el profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA en declaraciones al portal ediciónrural.com.

Sierra explicó que el fenómeno de La Niña afecta principalmente “a Entre Ríos, a Santa Fe, al Este de Córdoba, al Este de La Pampa y al Norte de Buenos Aires. Llevamos dos meses que han puesto al maíz contra las sogas y la soja está tambaleándose. El gran problema es que estamos en la mitad del período de acción de La Niña. Nos faltan aún dos meses más”, vaticinó.

Además, el especialista agregó que “la ganadería forrajera se ha cortado a fines de noviembre. Sin embargo, como el ganado tiene buen precio, el productor puede comprar granos y darle de comer a los animales. El problema es que con la expectativa de baja cosecha el precio del maíz y de la soja está subiendo. Entonces en el momento que al productor le resulte a pérdida comprarle a las vacas y a los novillos, dejará de alimentarlo y empezará a liquidar su ganado nuevamente. Por eso, lo primero que va a percibir el público es que baja la carne, pero la realidad va a ser que se está liquidando stock ganadero y a la larga se vuelve a complicar”.



Mercado y proyecciones

La noticia más relevante de los mercados agrícolas en el comienzo del año es la sequía en la Argentina. A medida que la temperatura iba en aumento y las lluvias no llegaban, los precios de las plazas internacionales tomaban cuenta de la posible caída de los rendimientos en uno de los principales productores de granos del mundo.

Argentina es el segundo exportador mundial de maíz y el tercero en soja. Para la entidad AACREA, que nuclea a los productores de punta, es muy probable que no lleguemos a las 25 millones de toneladas de maíz que se habían estimado, pero pronostica que igualmente se alcanzarán unas 20 millones de toneladas.

En soja, las estimaciones oficiales comenzaron en 52 millones de toneladas pero la sequía retrasó las siembras. El analista Ricardo Baccarin, de Panagrícola, asegura que “ya nadie puede pensar que argentina puede tener más de 50 millones de toneladas de soja. Y hay estimaciones que hablan de 48 y más abajo también”.

En trigo en cambio se viene registrando el rendimiento promedio más alto de la historia, lo que llevó a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires a estimar en la última semana de 2010 una producción total de 14,5 millones de toneladas, superior en 1,5 millón a sus propias estimaciones de la semana anterior.

En el mercado internacional continúa fuerte la demanda de granos lo que ha hecho que en último año subieran todos los commodities. En este contexto la soja tuvo un aumento de 26 por ciento, el trigo de 34 % y el maíz del 38%, así que el productor que logre sortear los avatares climáticos podrá hacerse de buenos ingresos si el mercado se mantiene.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

AGROQUÍMICOS: Quién es quién en el mercado del glifosato.

Nota publicada en www.edicionrural.com

El glifosato está en boca de todos. Detractores e impulsores vuelven a esgrimir argumentos de una pelea que tiene condimentos ambientales pero sobre todo políticos. El debate crece y muchas veces con más prejuicios que datos. Por eso le aportamos algunas precisiones y números sobre el mercado de glifosato en la Argentina.

Los que producen glifosato de manera integrada en la Argentina a partir de la materia prima son Atanor y Monsanto (que también le formula a ACA y Dupont) y el resto de las empresas importan directamente el glifosato desde China y lo formulan con su marca para el mercado local

Un dato relevante es el monto de las importaciones totales de glifosato y sus formulaciones: Desde enero a junio de este año se importaron 25.747.959,70 kilos por un monto total de 81.263.756,13 dólares.

China es el principal productor y exportador de glifosato en el mundo, con una producción estimada para comienzos de 2010 de 850.000 toneladas por año y exportaciones promedio del orden de 300.000 toneladas anuales (estas cifras incluyen formulado).

Los principales destinos de exportación son: Argentina, Estados Unidos, Brasil y Malasia. Para el período de enero a noviembre de 2009 representaron el 76% de lo destinado a exportación, explicando la Argentina el 33% del total exportado. A lo largo de 2010 esa participación fluctúa entre los cuatro orígenes a los que se suma Australia. De todas maneras Argentina y Estados Unidos se encuentran siempre liderando los mercados receptores.

El mercado local se repartió, según datos empresarios, de la siguiente forma:

Roundup (Monsanto) 38%

Atanor 21%

Sulfosato Touchdown – Syngenta11%

Panzer Gold (Dow) 4%

Nidera Zamba 7%

ACA Estrella GR 4%

Ciagro Eskoba 3%

DuPont SL 4%

Panzer (Dow) 1%

Potenza (48%) 1%

DuPont Premium WG–

ACA Súper Estrella – Súper Estrella II1%

Otros 4%