Siempre me gustó esta expresión de Pablo Hary, fundador de los grupos CREA. Creo que hay que mirar hacia adelante, a lo lejos, enfrentando prejuicios y subvirtiendo verdades establecidas. Escollos que abundan en el campo y que frenan el avance. Espero aportar algo.
Pase, lea y opine
Páginas
domingo, 28 de octubre de 2012
“Necesitamos una ley de agroquímicos”
miércoles, 15 de agosto de 2012
Balbín: "Menos queja y más oportunidades"
viernes, 4 de mayo de 2012
Propulsión a soja
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Año Liquidación
en U$S
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2003 9.450.254.098
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2004 11.062.109.135
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2005 11.654.280.836
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2006 12.276.089.612
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2007 17.567.939.767
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2008 21.919.850.891
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2009 16.198.645.201
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2010 22.228.931.266
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2011
25.133.393.782
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jueves, 26 de enero de 2012
Bolsillos secos y campos al horno
sábado, 10 de diciembre de 2011
Valderrama: “No nos quedaremos de brazos cruzados”
Ricardo Valderrama fue electo en octubre como nuevo presidente del Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA). En diálogo con Agromercado sostiene que llevarán propuestas a los organismos oficiales, apostarán al diálogo con el gobierno y las entidades y promete avanzar en la difusión de las herramientas disponibles para que los productores puedan tomar coberturas de precios al menos para salvar los costos. Además estimó que los nuevos contratos de commodities no agrícolas le darán más volumen al mercado.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Víctor Tonelli:“No se distraigan, inviertan, aprovechen esta oportunidad única”
domingo, 15 de mayo de 2011
Maquinarias con los números al rojo
Original de la nota publicada en Noticias -14 de mayo de 2011
El gobierno impuso restricciones a la importación para frenar el déficit comercial de la maquinaria agrícola. El ingreso está casi paralizado desde diciembre de 2010. Las empresas apuran inversiones y tratan de compensar con exportaciones para poder traer nuevos equipos.
La urgencia oficial por frenar el rojo de la balanza comercial de 911,6 millones de dólares en maquinaria agrícola mantiene en vilo a los importadores que no pueden ingresar desde diciembre pasado equipos a la Argentina, dejando desabastecidos a los productores locales, sobre todo de cosechadoras y tractores de alta gama. Anuncios apurados de inversiones, viejos proyectos que se desempolvaron a contra reloj y promesas de más producción local no han podido revertir hasta el momento una situación que está llegando al límite porque se ha vendido toda la maquinaria que ingresó hasta el último mes del año pasado.
Las redes de concesionarios y servicios postventa de las principales multinacionales que comercializan maquinaria agrícola en la Argentina ya no tienen equipos ni repuestos para entregar y deben soportar el peso de una estructura que se preparaba para las buenas ventas esperadas en un año de excelentes precios de los productos del campo.
Las importaciones, según datos de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), llegaron el año pasado a u$s 1198,7 millones, llevando el rojo de la balanza comercial del sector de los u$s 324,7 millones registrados en 2009 a u$s 911,6 millones, haciendo sonar una alarma en los despachos de la Ministro de Industria, Debora Giorgi, y del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La acción fue inmediata y la decisión clara: no ingresa un equipo más sino tiene una contrapartida de exportación por el mismo valor.
El uso del mecanismo de licencia no automáticas le permitió al Gobierno cerrar rápidamente el grifo y poner a las empresas multinacionales en la obligación de presentar alternativas para compensar el desajuste. Pero cualquier proyecto de fabricación de maquinaria agrícola requiere inversiones millonarias que no se definen de la noche a la mañana, así que los directivos locales tuvieron que salir a dar explicaciones en las casas matrices de la nueva exigencia de uno de los mercados más apetecidos en el mundo y comenzaron a diseñar planes de inversión.
Las principales empresas afectadas por la restricción son John Deere, CNH (una empresa del grupo Fiat que comercializa las marcas Case y New Holland), AGCO (con las marcas Massey Ferguson, AGCO Allis, Valtra y Challenger) y Class. Todas, con diferentes propuestas pasaron por los despachos de Giorgi y Moreno para destrabar la situación.
El grupo Fiat apuró el anuncio de una inversión de 100 millones de dólares en una planta en Córdoba para fabricar tractores y cosechadoras que se venderán en Latinoamérica. Amaurí Fagundes, Gerente Comercial de New Holland, en la Argentina sostuvo que la inversión ya estaba en carpeta pero “lo que cambió en nuestra planificación fue el tiempo. Teníamos un espacio de tiempo mayor para ingresar al país y tuvimos que anticipar esa definición y cambiar un poco la estrategia. Antes pensábamos hacer una línea de productos estándar y ahora decidimos que vamos a hacer una línea de productos exclusivos en Argentina. Fabricaremos para toda Latinoamérica cosechadoras de clase 8 y 9 (grandes) y también tractores fruteros que hoy vienen de Turquía y de Italia”.
El apuro empresario para buscar una salida está más que justificado, ya que el pico de ventas de cosechadoras se da entre febrero y abril impulsados mayormente por la soja, porque casi el 75 por ciento de las ventas de estos equipos corresponden a los cultivos cosecha gruesa, y el otro 25 por ciento a los cultivos de invierno, especialmente el trigo. Los tractores, en cambio, se venden en su mayoría entre mayo y octubre.
Fagundes calcula que tienen “retrasada” la venta de unos 400 tractores y 150 cosechadoras de New Holland, ya que confía en que los clientes no van a reemplazarlos por otros de producción nacional debido a las diferencias tecnológicas. “Son productos distintos”, aclara.
John Deere corrió con alguna ventaja y pudo ingresar 151 cosechadoras debido al excedente de exportación de su fábrica de motores que tiene en la ciudad santafesina de Granadero Baigorria, que destina el 90 por ciento de su producción al mercado externo y promete aumentar en un 50 por ciento la producción de acá al 2015.
John Deere tiene en su planta de Granadero Baigorria una delegación interna de la Aduana donde se acumulan los equipos que esperan la aprobación de su licencia de importación. Más de un productor que llegó a apurar el trámite a la empresa era acompañado por los directivos de la multinacional para mostrarle que su maquinaria estaba allí. Eso sí, no la podía tocar y mucho menos retirarla.
Agco por su parte, presentó una propuesta para tener una mayor participación directa en la fabricación e incrementar la producción con más componentes nacionales. La empresa ya tiene una línea nacional con siete modelos, cinco de ellos con una composición de un 80 por ciento de fabricación nacional, y los otros dos con un 40 por ciento.
La alemana Class también se sentó en los despachos de Industria con un difícil plan para equilibrar en el segundo semestre del año las importaciones de cosechadoras y picadoras de forraje con el envío al exterior de cabezales girasoleros y otras agropartes.
Si avanza el ansiado propósito oficial de compensación de importaciones, el país más afectado sería Brasil, nuestro principal socio del Mercosur, ya que un 54,6 por ciento de los equipos tienen un origen carioca. También se importa maquinaria agrícola desde Estados Unidos, pero con un porcentaje mucho menor: 17,2 por ciento. El podio lo completa Alemania que es el origen de un 8,3 por ciento de los equipos importados.
Según datos de la Consultora Investigaciones Económicas Sectoriales, las importaciones desde Brasil crecieron 226 por ciento entre 2009 y 2010, muy por encima del promedio (105%) de los otros orígenes y mucho más arriba que los ingresos desde Estados Unidos que solamente crecieron 58 %, lo que demuestra que envíos de las multinacionales se desplazaron hacia el país vecino por las menores restricciones del comercio intra Mercosur durante el año pasado.
Desde que comenzó este 2011 las limitaciones continúan y las empresas despliegan hacia el gobierno las más diversas estrategias de seducción, que contemplan un mix de inversiones, mutismo ante la prensa y palabras medidas al extremo. Paralelamente hacen números, calculan cuántos equipos quedarán en el camino y hasta cuándo deben retrasar las ventas en un año de buenos precios agrícolas.
martes, 22 de marzo de 2011
Fuerte aumento del precio de los campos agrícolas
Según la Compañía Argentina de Tierras un campo apto para producir maíz en la zona de Pergamino, Rojas o Salto, en el Norte de la provincia de Buenos Aires, o también en localidades del Sur de Santa Fe, tiene un costo de 15 mil dólares la hectárea, mientras que en marzo de 2010 esa misma inmobiliaria lo cotizaba en 12 mil pesos la hectárea.
Sucede algo similar para un campo triguero, como puede ser uno del Sudeste bonaerense, donde los precios están actualmente en 6 mil dólares la hectárea, cuando en el marzo de 2010 alcanzaban los 4.800 dólares. También un 25 por ciento promedio de aumento en los últimos doce meses.
Además, los campos para invernada registraron una suba importante, en este caso del 15,4 por ciento, ya que pasaron de 6.500 dólares la hectárea en marzo de 2010 a 7.500 dólares en lo que va de marzo de este año 2011.
Si bien no son muchos los negocios que se concretan a estos importes, los buenos precios de los productos agrícolas y de la hacienda de invernada, hace que los vendedores se afirmen en sus pedidos y no suelten los campos por valores menores. Paralelamente muchos empresarios nuevos en el rubro están tratando de conseguir tierras para comenzar a producir y otros buscan en los campos una reserva de valor a largo plazo. Así el mercado está afianzado en sus precios, con muchos actores buscando entrar al negocio pero pocos dispuestos a abandonarlo.
sábado, 8 de enero de 2011
El trigo y las contradicciones oficiales
Pocos elementos desnudan tanto las contradicciones del discurso oficial como la política llevada adelante con el trigo. Con la justificación de mantener el precio del pan, un elemento trascendente en la mesa de los argentinos, las acciones del gobierno han permitido que grandes molineros y multinacionales exportadoras embolsen, directa e indirectamente, 4.678 millones de dólares desde 2006 en desmedro de los productores nacionales. Y para colmo el pan no mantuvo su precio.
La campaña de trigo 2010/11 tiene todo para ser excelente: buenos precios internacionales, en la Argentina el clima acompañó con lluvias en el momento apropiado y los rendimientos son sorprendentes, pero eso no alcanza para revertir en su totalidad una caída de la producción que viene ocasionándose en los últimos años por el malestar de los productores, la cartelización de los compradores, las intervenciones oficiales que favorecen a molineros y exportadores y los inconvenientes climáticos de años anteriores.
La política triguera resulta tan contradictoria que hasta el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, salió públicamente a decir que “es un disparate que los productores no reciban el precio lleno”, esto es el precio internacional menos las retenciones y los gastos de exportación. “No puede ser que un grupo de vivos se lleven el esfuerzo de 30 mil productores. La molinería tiene una obligación por convenio de pagar FAS teórico y lo está incumpliendo; no puede ser que se cartelice el sistema de comercialización del trigo", se quejó Domínguez. Pero cuando todos se preguntan por qué pasa esto, las miradas recaen en el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, responsable desde 2006 de las limitaciones a la exportación que les han permitido a los compradores hacer una quita al precio local de hasta 51 dólares por tonelada, según calculó la Federación Agraria.
Los productores denuncian que las limitaciones de Moreno eliminaron la competencia entre molineros y exportadores ya que les garantiza la provisión de trigo, lo que provoca que no haya compradores en los mercados. La cosecha está a punto de finalizar pero sin embargo desde noviembre que no se registra ningún negocio en la Bolsa de Comercio de Rosario.
De acuerdo a la entidad rosarina “las autorizaciones de ROE Verde (permisos de exportación) del cereal ascienden a 3,72 millones de toneladas, aumentando 236.500 toneladas en la semana pero tan solo 1 millón de toneladas más que el año pasado a la misma fecha cuando en la campaña se obtuvo la cosecha más baja de los últimos 35 años”.
“Esta política de comercialización es como pescar en la pecera o cazar en el zoológico. Los productores de trigo son presa fácil” de los grandes compradores, dicen los analistas.
Según los números de Federación Agraria este año “los productores trigueros pierden 688 millones de dólares. Si multiplicamos las 13.500.000 de toneladas de trigo proyectadas por el diferencial de 51 dólares que se quedan los exportadores y los molinos, el monto que se le descuenta al productor es de 688 millones de dólares”, lo que serviría para pagar toda la harina utilizada por las panaderías argentinas ya que “el costo total de las toneladas requeridas por la molinería para producir pan es de 600 millones de dólares”. También aseguran que “desde la implementación de los cupos en el año 2006 el precio del pan aumentó 140 %”, según un cálculo de la entidad federada que sin dudas está hecho con las cifras más abultadas posibles.
ROCA – RUNCIMAN. Según el presidente de FAA, Eduardo Buzzi, “hace cuatro años que se repite una transferencia millonaria desde miles de productores hacia unas pocas empresas que son beneficiadas por la acción oficial. La complicidad de un funcionario público como Guillermo Moreno con los molinos y exportadores como Cargill registra pocos antecedentes históricos, sólo comparable con el pacto Roca - Runciman de 1933, aquel que consolidaba nuestra entrega a los capitales británicos”.
Buzzi aseguró que por esta situación “hay un creciente malestar de las bases. Vamos a agotar las instancias de diálogo, pero las autoridades deben ser conscientes de que los tiempos para verificar el impacto de posibles anuncios en materia triguera se va agotando. La cosecha está por finalizar, y no hay ningún resultado a la vista. Estamos en la cuenta regresiva”.
En el documento técnico que emitió Federación Agraria se asegura que “para los productores opera en la práctica una retención efectiva del 46 por ciento en trigo. Porque al 23 por ciento de derechos de exportación, debemos sumarle otro 23 por ciento adicional, que es el descuento que caprichosamente nos hacen exportadores y molineros”.
Por supuesto que los otros actores no se quedaron callados, en un comunicado del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) afirman que “el precio de compra del trigo de los exportadores es el FAS teórico. La dificultad de los vendedores (productores, acopiadores, etc.) no está en el precio sino que no encuentran suficientes compradores para colocar su producción. Creemos que el mejor sistema de comercialización, tanto para trigo como para cualquier grano, es la activa competencia entre todos los sectores, tal como rigió durante muchos años sin que faltara trigo para cubrir el abastecimiento interno”.
Los dedos acusadores se cruzan en el aire. Algunos como la Federación de la Industria Molinera (FAIM) solo quebraron su silencio a través de una solicitada publicada la semana pasada luego de meses de mutismo. En la publicación, la FAIM destacó que "están adquiriendo la totalidad del trigo necesario para su molienda al precio FAS de referencia que en cada caso corresponde, de acuerdo a lo establecido en la Resolución Oncca 3436, artículo 2. Es decir, al precio FAS teórico que se publica a diario menos el flete Catac vigente, al puerto de afluencia".
El precio FAS de referencia, añadieron los molineros, "corresponde al que el molino paga a todos sus proveedores, ya sean productores en forma directa, acopiadores y cooperativas". La Federación señaló que "los molinos no son responsables por el precio que otros actores en el mercado de trigo paguen a los productores que los abastecen, que obedecen a la libre decisión de los mismos", pasando la pelota a los acopiadores y cooperativas en un “gran bonete” que amenaza con seguir en el futuro.
Más allá de lo que se afirma en las solicitadas, lo cierto es que tanto Alberto España, presidente de la Federación de la Industria Molinera, como Raúl Padilla, titular del Centro de Exportadores de Cereales ocuparon las primeras filas del auditorio cada vez que la presidenta Cristina Kirchner realizaba un anuncio en materia triguera. Y los dirigentes agropecuarios recuerdan con sorna los sonoros aplausos del representante molinero y los efusivos saludos que le prodiga a la presidenta en los actos oficiales en los que participa.
La antipatía que genera España entre los productores es directamente proporcional al reconocimiento que recibe de sus representados. “Está ahí para pelear por nuestros intereses y eso es lo que hace”, asegura un molinero bonaerense, quien sin embargo reconoce que esta política va a “hacer agua a largo plazo”. Y ya hay algunos síntomas de anegamiento.
Incluso la política triguera se ha transformado en el principal (¿el único?) punto de unión de una desajustada Mesa de Enlace que el ministro Domínguez se había encargado hábilmente de neutralizar, ayudado indudablemente por los buenos precios de los commodities, las lluvias y las contradicciones internas de una representación que creció al calor de los enfrentamientos por la 125 pero que venía mostrando síntomas de agotamiento.
El ministro manifestó alternativamente acercamientos con Buzzi o con el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, pero todas las muestras de simpatía o de acuerdo chocaban contra una realidad: Moreno es el que define las políticas y el que suma irritación en los productores imposibilitando cualquier entendimiento.
Biolcati contra Cargill
De los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace del agro, al que menos se lo podría acusar de tener animosidad contra los exportadores es al presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati. Quizás por eso sorprendió a propios y extraños que durante una conferencia de prensa denunciara con números concretos a una de los grandes traders internacionales: Cargill.
Ante la mirada de sorpresa de los otros tres integrantes, Biolcati sacó un papel de su bolsillo con los números y arremetió: “Cargill vendió el viernes trigo local a Egipto a u$s 307,80 la tonelada. Si se descuentan las retenciones –23%– y los gastos de comercialización se llega a una precio Fas teórico (precio local) que sería de u$s 238,80 la tonelada. Pero, ese mismo día, Cargill pagó solamente u$s 169 el trigo al productor”, aseguró Biolcati. “De esta forma, se embolsó u$s 69,80 por tonelada en una operación que es un dato público, concreto, que está en internet”, afirmó Biolcati.
Maldita Niña
El especialista en agroclimatología, Eduardo Sierra, aseguro que si no llueve antes del 20 de enero “tendremos un desastre agropecuario”, ya que el fenómeno de La Niña “no sólo se está afectando a la soja y al maíz, sino también a la ganadería”.
“Hasta ahora hay preocupación, pero no hay un daño. Van a ir cayendo las expectativas de producción pero sin llegar a una situación de desastre. Si antes del 20 de enero vuelven las lluvias el impacto será moderado. A partir de allí, si continúa la sequía, tendremos un desastre agropecuario”, afirmó el profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA en declaraciones al portal ediciónrural.com.
Sierra explicó que el fenómeno de La Niña afecta principalmente “a Entre Ríos, a Santa Fe, al Este de Córdoba, al Este de La Pampa y al Norte de Buenos Aires. Llevamos dos meses que han puesto al maíz contra las sogas y la soja está tambaleándose. El gran problema es que estamos en la mitad del período de acción de La Niña. Nos faltan aún dos meses más”, vaticinó.
Además, el especialista agregó que “la ganadería forrajera se ha cortado a fines de noviembre. Sin embargo, como el ganado tiene buen precio, el productor puede comprar granos y darle de comer a los animales. El problema es que con la expectativa de baja cosecha el precio del maíz y de la soja está subiendo. Entonces en el momento que al productor le resulte a pérdida comprarle a las vacas y a los novillos, dejará de alimentarlo y empezará a liquidar su ganado nuevamente. Por eso, lo primero que va a percibir el público es que baja la carne, pero la realidad va a ser que se está liquidando stock ganadero y a la larga se vuelve a complicar”.
Mercado y proyecciones
La noticia más relevante de los mercados agrícolas en el comienzo del año es la sequía en la Argentina. A medida que la temperatura iba en aumento y las lluvias no llegaban, los precios de las plazas internacionales tomaban cuenta de la posible caída de los rendimientos en uno de los principales productores de granos del mundo.
Argentina es el segundo exportador mundial de maíz y el tercero en soja. Para la entidad AACREA, que nuclea a los productores de punta, es muy probable que no lleguemos a las 25 millones de toneladas de maíz que se habían estimado, pero pronostica que igualmente se alcanzarán unas 20 millones de toneladas.
En soja, las estimaciones oficiales comenzaron en 52 millones de toneladas pero la sequía retrasó las siembras. El analista Ricardo Baccarin, de Panagrícola, asegura que “ya nadie puede pensar que argentina puede tener más de 50 millones de toneladas de soja. Y hay estimaciones que hablan de 48 y más abajo también”.
En trigo en cambio se viene registrando el rendimiento promedio más alto de la historia, lo que llevó a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires a estimar en la última semana de 2010 una producción total de 14,5 millones de toneladas, superior en 1,5 millón a sus propias estimaciones de la semana anterior.
En el mercado internacional continúa fuerte la demanda de granos lo que ha hecho que en último año subieran todos los commodities. En este contexto la soja tuvo un aumento de 26 por ciento, el trigo de 34 % y el maíz del 38%, así que el productor que logre sortear los avatares climáticos podrá hacerse de buenos ingresos si el mercado se mantiene.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
AGROQUÍMICOS: Quién es quién en el mercado del glifosato.
Nota publicada en www.edicionrural.com
El glifosato está en boca de todos. Detractores e impulsores vuelven a esgrimir argumentos de una pelea que tiene condimentos ambientales pero sobre todo políticos. El debate crece y muchas veces con más prejuicios que datos. Por eso le aportamos algunas precisiones y números sobre el mercado de glifosato en la Argentina.
Los que producen glifosato de manera integrada en la Argentina a partir de la materia prima son Atanor y Monsanto (que también le formula a ACA y Dupont) y el resto de las empresas importan directamente el glifosato desde China y lo formulan con su marca para el mercado local
Un dato relevante es el monto de las importaciones totales de glifosato y sus formulaciones: Desde enero a junio de este año se importaron 25.747.959,70 kilos por un monto total de 81.263.756,13 dólares.
China es el principal productor y exportador de glifosato en el mundo, con una producción estimada para comienzos de 2010 de 850.000 toneladas por año y exportaciones promedio del orden de 300.000 toneladas anuales (estas cifras incluyen formulado).
Los principales destinos de exportación son: Argentina, Estados Unidos, Brasil y Malasia. Para el período de enero a noviembre de 2009 representaron el 76% de lo destinado a exportación, explicando la Argentina el 33% del total exportado. A lo largo de 2010 esa participación fluctúa entre los cuatro orígenes a los que se suma Australia. De todas maneras Argentina y Estados Unidos se encuentran siempre liderando los mercados receptores.
El mercado local se repartió, según datos empresarios, de la siguiente forma:
Roundup (Monsanto) 38%
Atanor 21%
Sulfosato Touchdown – Syngenta11%
Panzer Gold (Dow) 4%
Nidera Zamba 7%
ACA Estrella GR 4%
Ciagro Eskoba 3%
DuPont SL 4%
Panzer (Dow) 1%
Potenza (48%) 1%
DuPont Premium WG–
ACA Súper Estrella – Súper Estrella II1%
Otros 4%