Pase, lea y opine

Pase, lea y opine. Algunas notas publicadas en Noticias, edicionrural.com o desgrabaciones de micros que hice en diferentes radios


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miércoles, 15 de agosto de 2012

Balbín: "Menos queja y más oportunidades"


Original de la nota publicada en la edición de agosto de la Revista Agromercado.
Juan Balbín, titular de AACREA, afirma que “claramente el sector agropecuario no ha sabido transmitir su realidad a la sociedad. No tanto la queja de lo que nos pasa sino la oportunidad que se pierde el país en su conjunto”.  Afirma que “estamos en un momento único” pero teme que  la Argentina no lo aproveche y siente que hay “desánimo” entre los productores.  Pide más “diálogo” pero rescata las aprobaciones biotecnológicas y el trabajo parlamentario.

¿El productor argentino está pudiendo aprovechar este momento de altos precios agrícolas?
Estamos en un momento único que no se producía desde hace 30 años. La seca en Estados Unidos es estructural. Estos últimos años había seca en algunas zonas periféricas pero esta vez se da en la parte central y no terminó. Así y todo no se ve un ánimo de parte del productor argentino por salir a cubrir esa demanda. No te olvides que la soja para la próxima campaña está en 500 dólares, que restándole las retenciones está dando un forward de apenas 310 o 320 dólares. O sea que la soja nueva no se ha movido porque el mercado mundial está esperando una cosecha muy importante de Argentina y de Brasil y ante eso está expectante. Con respecto a maíz, al tener estos descuentos de exportaciones la verdad que el número tampoco es algo que entusiasma. Siempre el productor vende un porcentaje y el resto queda en el mercado interno que actualmente está muy trabado.
Sin embargo estos precios son altos comparados con los históricos.
Si, es un precio muy bueno pero cuando vos trasladás esos 500 dólares y lo pasás por el 35 por ciento de retenciones te está dando 310 para la soja. Eso, multiplicado por un dólar de 4,80 o 4,90 te está dando 1.450 o 1.500 pesos y esos números no son malos pero tampoco entusiasman ni movilizan, con lo que ha significado el aumento de costos y la inflación.  Y eso se nota por ejemplo en que no hay movimientos, no han subido los arrendamientos en los últimos días,  tampoco la demanda de semillas. Por el contrario está todo muy frío todavía.
Siempre se habla desde el gobierno de la necesidad de frenar la “sojización”. ¿Este panorama y la situación de costos actual, va a hacer que haya más soja o van a optar por otros cultivos?
Necesitamos claramente una fluidez en la comercialización de gramíneas. A medida que eso se dé, y que sea con señales claras, se podrá aprovechar la oportunidad del maíz que tiene márgenes muy interesantes. Lo mismo pasa con la cebada y el trigo. Pero el productor viene de varios años con una situación adversa que sigue todavía. El maíz disponible tiene una traba importante en la venta y hasta hace 10 días no valía más de 170 dólares la tonelada. O sea que está quieto, hay una oportunidad enorme y la sequía en los Estados Unidos en maíz ya es irreversible. En soja todavía tienen oportunidad de acomodar algún rendimiento. En maíz el daño está hecho. El productor americano está acostumbrado a cosechas buenas y en las evaluaciones que están haciendo las bajas todavía van a ser más grandes. Es una oportunidad.
¿Sirve para los productores la apertura de las exportaciones de maíz que anunció el gobierno?
Tiene un impacto. Pero si vos estás planteando una producción  de 30 millones de toneladas, abrir 15 y dejar 15 encerradas en todo lo que significa hoy la problemática de exportar, termina planchando el precio y generando lo que se notó en los últimos tres años: valore s muy distantes a lo que sería el FAS teórico que el mismo gobierno publica. Y eso genera una especie de cansancio en el productor que asume que estos van a ser los precios de este mercado tan trabajo y de acuerdo a eso actúa.
Hay una situación  internacional increíble para los países productores de alimentos. ¿Sin embargo en la Argentina parece no haber una buena comunicación entre los productores y el gobierno como para poder aprovecharla?
Sin duda. Esto se nota al no reflejarse los precios internacionales en el mercado local, sobre todo en maíz y trigo, ya que la soja va por otro camino y cualquier suba de Chicago se expresa en el mercado doméstico. Pero no es así en las gramíneas. Por ejemplo en trigo hay muchos productores que tienen problemas de calidad y no pueden vender la cosecha anterior o te pasa que ahora querés salir a comprar semillas de maíz y no podés cancelar contra maíz disponible, la verdad es que eso está trabando mucho y genera pérdidas de expectativas. Hoy lo que falta es confianza y una luz en el camino que el productor está buscando y no se da. Esta coyuntura no ayuda.
¿No ha habido una deficiencia de parte de la dirigencia agropecuaria que no ha sabido llegar con su mensaje al resto de la sociedad y a los sectores oficiales con una explicación de cuáles serían las medidas que se necesitan?
Claramente el sector agropecuario no ha sabido transmitir su realidad a la sociedad. No tanto la queja de lo que le pasa sino la oportunidad que se pierde el país en su conjunto. Todo el interior tendría que estar hoy extraordinariamente activo y con una generación de riqueza que no se está dando por todas estas trabas. En la medida que sepamos comunicarle a la sociedad qué significa un interior y un agro activo, y lo que significa en el aporte que tiene para el interior del país sería un aporte fenomenal. Nosotros tenemos un estudio de inversión en la agricultura y más del 70 por ciento del total de los insumos y del gasto se realiza en las localidades aledañas a donde está ubicada la empresa y eso genera un ingreso de divisas en los pueblos del interior que después derrama en las grandes ciudades. Lo vimos con el desarrollo que ha tenido Rosario, Córdoba o la misma ciudad de Buenos Aires. Y se nota mucho en el movimiento inmobiliario en la medida que las condiciones son interesantes.  
Es cierto que hoy ni las entidades gremiales ni las técnicas hemos comunicado a la sociedad lo que significa el aporte del sector y junto con la industria y la agroindustria lo que podía ser la potencialidad de la Argentina.
¿Los agrodiputados fueron un fracaso?
No. Que no hayan generado medidas no quiere decir que hayan sido un fracaso. Yo conozco a varios y sé que han hecho un enorme esfuerzo pero tampoco es fácil de un día para el otro ponerse el traje de diputado y conseguir las leyes. Han sido años muy duros y la verdad es que yo les reconozco un trabajo muy intenso. Han recorrido el país y han hecho lo que han podido pero no es fácil. Tuvieron en algún momento mayoría en la comisión y hoy no la tienen. Tampoco el resto de los bloques se pudieron poner de acuerdo pero yo les reconozco un trabajo muy intenso.
¿Si desde AACREA tuvieran que priorizar y pedir una medida parlamentaria u oficial, cuál sería?
Yo creo no sería una medida sino que sigue siendo el diálogo. Y a través del diálogo empezar a solucionar los problemas que afectan al sector y al país. Me parece que hoy hay un montón de cuestiones que se pueden solucionar y tenemos que reconocer que hay cuestiones que se han solucionado. Todo el tema de eventos biotecnológicos que se han registrado en los últimos tiempos le han dado una dinámica muy grande, sobre todo por acción del Secretario de Agricultura, Lorenzo Basso. Por otro lado están haciendo un esfuerzo importante para generar un consenso en la ley de patentes que queda bajo nuestra responsabilidad formar esos entendimientos. En la parte comercial o de fijación de precios es donde tenemos mucho para dialogar.
¿Y la ley de semillas?
En este momento se está discutiendo entre las gremiales y lo que sería toda la cadena para buscar los consensos en una nueva ley de semillas. Y la verdad que el presidente de la comisión Luis Basterra  está trabajando muy firme y a conciencia. En la medida que tanto las gremiales como las semilleras se pongan de acuerdo vamos a tener una ley interesante.
¿Si tuvieras que caracterizar la próxima campaña  cómo la definirías?
Desde la parte climática, según los climatólogos, la vemos como una campaña entre neutra y un niño leve, cosa que es positiva sobre todo después de la sequía que sufrimos este año. Y desde el punto de vista anímico y productivo  es un campaña que es una oportunidad enorme que temo que no la vamos a aprovechar en su totalidad. Y eso la verdad que significa una frustración sobre todo por lo que puede llegar a significar para todo el país en un momento de crisis mundial. Estamos ante una oportunidad que recién se puede volver a repetir dentro de 20 o 30 años y no veo a Argentina cubriendo la demanda que va a surgir después de la sequía en Estados Unidos. 

jueves, 26 de enero de 2012

Bolsillos secos y campos al horno

Original de la nota publicada en Revista Noticias el 19 de enero de 2012
La falta de lluvias provocó pérdidas de rendimiento en los cultivos de maíz y soja y generará  una merma importante en los ingresos de los productores y también en los bolsillos fiscales. El fenómeno de la Niña estaba en todos los pronósticos meteorológicos pero la implantación de los cultivos de la cosecha gruesa avanzó con los productores esperando que las predicciones no se cumplan y el gobierno presupuestando los dólares que traería el campo. Ni unos ni otros tuvieron toda la suerte que esperaban.
Las lluvias faltaron durante más de 40 días en la Pampa Húmeda y cuando llegaron no fueron suficientes. Eso traerá las lógicas consecuencias de menores rindes y ya nadie piensa en las más de 100 millones de toneladas con que alardeaba el gobierno para esta campaña. Ante esta realidad, los productores y el oficialismo prefirieron llevar la disputa al terreno discursivo: unos magnificando al extremo las derivaciones de la sequía y otros minimizándola hasta el punto de exasperar a quienes la padecen.
Más allá de las peleas domésticas, en soja –el principal producto exportable del agro argentino- los precios no evidenciaron todo el impacto de la sequía sudamericana ya que se mueven por un mercado globalizado y la caída de la producción local se vio minimizada por el aumento de las estimaciones en la cosecha de los Estados Unidos. Así que la caída de la producción no se compensará con mayores cotizaciones.
“El informe del USDA publicado el 12 de enero sorprendió a los operadores  al aumentar la  producción de Estados Unidos para ubicarla en 83,17 millones de toneladas, por encima de las 82,89 millones del informe anterior. Esto se debió a un aumento en los rendimientos obtenidos. Sin embargo, la situación en Sudamérica no es tan optimista. La sequía hace prever importantes pérdidas productivas en varios países de la región”, sostiene el informe de Granos de AACREA, uno de los más confiables del sector.
Precisamente, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos redujo las producciones de Brasil y Argentina a 74 y 50,5 millones de toneladas, respectivamente. Si los pronósticos estadounidenses se cumplen estaríamos hablando para nuestro país de una cosecha similar a la de la campaña anterior aunque con unos precios promedio unos 60 dólares más abajo.
Durante la campaña 2010/11 los precios promediaron los 500 dólares mientras que ahora están alrededor de los 440 dólares. Eso sí, estamos hablando de cotizaciones en el mercado de Chicago y para llegar al precio local tenemos que restar los derechos de exportación (retenciones) y los gastos de flete y comercialización. Por eso el viernes 13 de enero en la Bolsa de Comercio de Rosario la soja se negoció a 1.247 pesos (u$s 290) por tonelada, casi 200 pesos menos que el mismo día del año anterior.
Con un desarrollo similar al 2011 y descontando lo que se destina al consumo interno, estaríamos hablando de una 45 millones de toneladas de exportación a un precio FOB promedio de 440 dólares, lo que proporcionaría un ingreso al país de 19.800 millones de dólares solamente por venta de soja. Las retenciones del 35 por ciento para ese cultivo significarían para el Estado una entrada de 6.930 millones de dólares, sin sumar el resto de las imposiciones que tienen productores, comercializadores, transportistas y exportadores.
Pero hay pronósticos más agoreros que los del USDA que prevén una cosecha menor a las 50 millones de toneladas de soja. Por ejemplo, para AACREA “la sequía que afecta a la campaña agrícola 2011/12 puede resultar de mayor impacto que la de 2008/9, muy amargamente recordada por los productores. Sucede que la actual comenzó antes: ya en diciembre empezó a notarse el déficit hídrico” y “durante el 2008/9 los productores tenían una situación económica más holgada, luego de varios años de rendimientos normales y de precios satisfactorios. En 2011/12, por el contrario, muchos no pueden vender el trigo y el maíz del ciclo anterior, lo que reduce  seriamente su liquidez”, alertó la organización que nuclea a productores de punta.
A los avatares climáticos hay que sumar la incertidumbre en la Unión Europea que es el principal importador de harina del mundo y la Argentina es el mayor exportador de ese producto hacia el Viejo Continente. Así lo sostiene el analista Pablo Adreani quien advierte que “si la crisis de Europa continúa agravándose, reduciendo sus índices de actividad económica, con aumento de desempleo y reducción del ritmo de crecimiento del PBI, sin dudas tendrá un efecto directo sobre la demanda mundial de alimentos y de commodities agrícolas”.
La menor actividad europea podría generar un efecto dominó sobre China, su gran proveedor de productos industriales, con lo que se resentiría la demanda asiática. Adreani recuerda que “China es hoy el primer importador mundial de poroto de soja con un volumen superior a las 55 millones de toneladas”, que provienen de Argentina, Brasil y Estados Unidos. “Toda caída de la actividad económica de China tendrá entonces un efecto bajista directo sobre el mercado de soja a nivel mundial”, advierte el analista.
A pesar de las disputas mediáticas entre productores y el gobierno, el fenómeno de la Niña logró unirlos aunque no se den por enterados: ambos están en vilo mirando al cielo y siguiendo de cerca el comportamiento de los mercados internacionales. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

La soja voladora

Original de la nota publicada en Revista Noticias -17 de diciembre de 2011

La crisis europea, el comportamiento del dólar y el clima son factores que suman volatilidad a los precios de uno de los principales productos exportables de la Argentina. Avanza la siembra de la próxima campaña cuando aún restan vender 2 millones de toneladas de la soja vieja y casi seis toneladas todavía están con precio a fijar.

La soja cayó casi cien dólares en cien días en los mercados internacionales poniendo luces amarillas en las previsiones oficiales por la baja de la recaudación de retenciones y desbaratando los cálculos de los productores que están sembrando esa oleaginosa en esta parte del mundo.
La crisis europea está lejos de definirse y la soja es uno de los commodities que está sintiendo su efecto. La demanda mundial de alimentos -sostenida principalmente por China e India que suman ingresos y transforman sus dietas- parece poner un piso en algo más de 400 dólares, pero no llega a evitar la volatilidad que imponen las entradas y salidas de los fondos especulativos en los mercados de granos. Todo eso se ha transformado en un carrusel difícil de seguir para los productores argentinos, que además tienen que rogar al cielo para que no los afecte la sequía de la Niña mientras afinan la elección de las variedades, los momentos de siembra, ajustan la maquinaria y controlan malezas e insectos. Todo muy lejos del imaginario citadino que cree que en el campo argentino solo se trata de “tirar una semilla y crece todo”.
Con algunas zonas complicadas, la siembra ya avanzó en más del 70 por ciento del área calculada por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en 18.850.000 hectáreas para la campaña del año próximo, lo que aportaría una cosecha de alrededor de 52 millones de toneladas de soja en 2012. Pero aún falta comercializar unas 2 millones de toneladas de la campaña anterior y otras 5,6 millones de toneladas (un 12 por ciento de la cosecha anterior) fueron entregadas pero tienen todavía el precio a fijar, una práctica habitual en el comercio de granos en nuestro país. Por esto, muchos productores vieron pasar los mejores precios mientras los compradores (aceiteras y exportadores) le sumaban rentabilidad al poroto.
Según analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, este 12 por ciento de mercadería con precio a fijar es “el doble que a la misma semana del año anterior y 5 puntos porcentuales más que en el promedio de las últimas 5 campañas. Ello podría poner al mercado local en tensión si los productores continúan rehusándose a convalidar menores precios y los compradores a consolidar subas que acaben por perjudicar sus propios números, ya bastante dañados”.
En este contexto de volatilidad, muy pocos productores usaron las opciones o las ventas a futuro desaprovechando los picos del mercado internacional. El presidente del Mercado a Término de Buenos Aires, Ricardo Valderrama, asegura que “hay muchos buenos valores que se pierden por no haberse cubierto en los mercados. Si ves hoy lo que pasó con la soja, el trigo o el maíz, y buscás los valores de hace seis meses te das cuenta que perdieron los que no tomaron posición. No se usó lo suficiente el mercado para cubrirse con los valores a cosecha”, asegura.
El que tiene la soja o la está por sembrar busca que los analistas le acerquen algunas claves para predecir una evolución que tiene demasiadas variables. De todas maneras, una de ellas parece ser el comportamiento del dólar y su relación con el euro. Según un informe de Enfoagro, de la Asociación de Cooperativas Argentinas, estas dos variables se mueven casi al unísono. Cualquier revalorización de la moneda europea empuja el precio de la soja hacia arriba y la situación contraria baja el precio de la oleaginosa. Precisamente esto es lo que está impactando en los últimos meses desde que el Viejo Continente comenzó con la crisis griega.
Cuando la soja, por ejemplo, superó a principios de septiembre los 520 dólares en Chicago, la relación era de 1,42 dólar por cada euro y mientras esa relación continuó bajando hasta ubicarse en 1,32 el precio de la oleaginosa copió el recorrido, llevándola a fin de ese mismo mes a los 430 dólares por tonelada.
Es solamente una de las variables a tener en cuenta ya que el mercado aparece demasiado convulsionado como para encontrar recetas mágicas que aseguren valores cuando recién se inicia la siembra en el Hemisferio Sur, donde Brasil y Argentina sumados se convierten en los principales jugadores del mercado internacional de soja.
Las compras chinas siguen firmes, aprovechando sobre todo los precios en baja para recomponer sus reservas. Según reflejó un informe de AACREA, el Centro Nacional De Información de Granos y Aceites de China informó que las importaciones en noviembre finalizarían en 5,2 millones de toneladas, por encima de las 4,13 millones de toneladas importadas en septiembre y las 4,8 de octubre. El organismo espera para diciembre que las importaciones sean de 4,7 millones de toneladas y para enero 4,6 millones de toneladas. El gran mercado asiático, al que se suma India, por ahora se transforma en el principal elemento que puede poner un piso a la caída de los últimos meses y aportar un poco de alivio para los productores argentinos.  Pero ni el alto nivel de incertidumbre de los mercados frena el avance de las sembradoras que inician el ciclo de uno de los negocios que más aporta a la economía argentina. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Valderrama: “No nos quedaremos de brazos cruzados”

Nota publicada en la edición 320 de revista Agromercado. Diciembre 2011
Ricardo Valderrama fue electo en octubre como nuevo presidente del Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA). En diálogo con Agromercado sostiene que llevarán propuestas a los organismos oficiales, apostarán al diálogo con el gobierno y las entidades y promete avanzar en la difusión de las herramientas disponibles para que los productores puedan tomar coberturas de precios al menos para salvar los costos. Además estimó que los nuevos contratos de commodities no agrícolas le darán más volumen al mercado.
¿Qué perspectivas ve para 2012 desde el Mercado a Término de Buenos Aires y en su nuevo rol como presidente?
Las perspectivas son buenas. Hay que tener en cuenta que el mercado siempre se dedicó a los commodities agrícolas y ahora estamos tratando de abrir una pata financiera. Esto es muy bueno para el mercado.  En cuanto a los commodities agrícolas, que es lo que históricamente hicimos, creo que hay muchos mercados que hoy se pierden por no utilizar los mercados. Lo explico: hay muchos buenos valores que se pierden por no haberse cubierto en los mercados. Si ves hoy lo que pasó con la soja, el trigo o el maíz y tomás los valores de hace seis meses y lo comparás con lo que valen ahora, las personas que no tomaron posición perdieron. No se usó lo suficiente el mercado para cubrirse en los valores a cosecha.
¿En eso no hay una deficiencia de los mercados en general por no llegar con su mensaje al los productores que no usan a los mercados como un seguro de precios?
Eso es verdad. Lo que pasa que en los últimos años, cualquier productor que retenía siempre le iba bien. Ese es el problema. Cuando se da vuelta la taba ahí te das cuenta y te lamentás de no haber tomado cobertura. Es lo mismo que pasa cuando alguien no saca un seguro de granizo, luego le cae granizo y dice: ‘lo hubiera sacado’. Creo que básicamente el productor que invierte tiene que cubrirse por lo menos los costos y tener una rentabilidad sobre el capital que invirtió. Por lo menos un 20 o 30 por ciento en el momento de invertir tiene que cubrirse. Eso quizás sea una deficiencia del mercado en no comunicar más abiertamente. Creo que hay que remarcar todavía mucho en eso.
¿Y cómo van a trabajar en este sentido. Mayores capacitaciones, acercamientos con gremiales de los productores?
El mercado hace tres años hizo una Fundación, que es la que hoy se dedica a la capacitación. Vamos a seguir insistiendo sobre ese tema. Los cursos básicos se seguirán haciendo con la Bolsa de Cereales y sobre todo en la parte de cubrir los costos de inversión. Creo que es la piedra inicial para cualquier movimiento fuerte que pueda haber en el mercado.
La experiencia del MATBA en futuros agrícolas le permite hoy avanzar en otros productos como por ejemplo petróleo, oro o dólar. ¿Esto no hará que se pierda un poco la esencia del MATBA?
No, nuestra idea es todo lo contrario. Desde hace 104 años que el mercado se dedica a hacer commodities agropecuarios y muchas veces al volumen del mercado le faltan especuladores o personas que buscan una renta financiera. Creemos que si a través de los demás commodities incorporamos nuevas personas, operadores o comitentes, tarde o temprano van a empezar a jugar en el mercado agrícola. Creo que le podemos dar volumen de las dos maneras. Nosotros de ninguna forma  pensamos en renunciar en lo que somos fuertes, a lo que dice la historia de 104 años.
¿Se va a pasar de una negociación en el piso a una totalmente electrónica?
Hay muchas cosas para realizar en el mercado. En este momento conviven perfectamente el sistema electrónico y el sistema a viva voz en el piso. Creemos que tienen que seguir manteniéndose los dos sistemas hasta llegar a un equilibrio. Si te fijás lo que pasa en el mundo, el mercado de Chicago que es nuestra referencia, hoy tiene tanto rueda de piso como electrónico. Creo que utilizando los dos sistemas podés sacar el máximo de provecho de los dos. Hoy en día no es una discusión, el mercado está invirtiendo en una plataforma electrónica y a la vez la Bolsa de Cereales va a invertir en modernizar el piso. Así que estamos avanzando en los dos sentidos. Tal vez el mercado diga para dónde tenemos que avanzar, esa es la realidad, pero hoy por hoy no es primordial resolver ese tema.
¿La posibilidad de que los operadores puedan actuar en el mercado directamente puede ser una ayuda para acerca a los productores?
Hoy los productores (o comitentes) no lo hacen desde la rueda. Lo hace cada uno desde su oficina, dando una orden al operador, el cual ejecuta su orden desde el piso. La plataforma nuestra tiene  DMA (siglas en inglés de acceso directo al mercado), pero todo eso pasa primero por la educación. En todos los emercados del mundo, cuando uno opera a través de un DMA tiene primero depositado los fondos y eso te permite cubrirte hasta cierto nivel de dinero. Hoy el comitente argentino está acostumbrado a operar y recién al otro día poner las diferencias. O sea que se necesita un cambio de educación que tarde o temprano va a llegar. Pero creo que va a llegar mucho más temprano para los productos financieros que para los agrarios.
¿Todo lo que estamos hablando es casi una situación de mercados ideales, pero las intervenciones oficiales han hecho que muchos mercados estén casi desparecidos?
Tenemos problemas con el maíz y el trigo. La operatoria bajó muchísimo en el último año. Estamos tratando de buscar alternativas para proponer, para que muchos de esos negocios donde existen listas o obligaciones de ciertos exportadores de comprar, para que las pasen por el mercado. Es una de las ideas que tenemos y que la vamos a proponer para ver qué resultados tenemos sobre eso. Por suerte la baja de maíz y trigo se compensó con la suba del volumen de soja.
Ya que habla de propuestas. ¿Cómo es su llegada en este momento con el gobierno?
El mercado siempre ha tenido siempre buen diálogo con todos los organismos.
¿Entonces, qué pedidos le harían un posible nuevo ministro de Agricultura?
Estamos elaborando varias tesis para proponer. Primero, cuando salgan valores, por ejemplo de FAS, se hagan a través del mercado. Si prospera la propuesta de AFA (Agricultores Federados Argentinos), que parte tiene que ir a la exportación y parte al consumo, que también pase por el mercado. Son distintas alternativas. De todas maneras esas propuestas están en relación a las políticas que estén vigentes a partir del 10 de diciembre. Esperaremos un par de días y veremos qué propuestas llevamos. No nos vamos a quedar de brazos cruzados. Algunas propuestas vamos a llevar para sumar y para que vuelva a haber un mercado mucho más fluido de trigo y maíz.
¿Y cómo está el diálogo con las entidades gremiales del campo, con lo que fue la Mesa de Enlace?
Mantenemos buen diálogo con todo el mundo. Estamos dentro de la Bolsa de Cereales  y la Bolsa está continuamente en comunicación con las cuatro entidades y nuestra idea es seguir sumando. No cortar ningún tipo de diálogo. Creo que es mucho más fácil pensar entre muchos que uno solo. 

domingo, 9 de octubre de 2011

Ruleta soja


Original de la nota publicada en Noticias -08 octubre de 2011
Cada diez dólares que baja la soja las exportaciones argentinas pierden 450 millones de dólares y los ingresos por retenciones bajan 157,5 millones de dólares. Por eso las fluctuaciones del precio de la oleaginosa en Chicago se transformaron en la clave que puede condicionar las acciones políticas futuras de quien gobierne la Argentina.
A fines de agosto el precio alcanzó su tope de 534 dólares por tonelada, los más altos de la historia, y parecía que iba a continuar una carrera ascendente, pero la crisis europea impactó en la credibilidad mundial, se revalorizó el dólar, se conocieron los pronósticos de cosechas espectaculares en Sudamérica y reinaba buen clima en los Estados Unidos, un coctel que tiró los precios hacia abajo sumando preocupación a quienes ya habían empezado a gastar a cuenta.
Las exportaciones del complejo soja podrían llegar durante 2011 a las 45 millones de toneladas, si las promediamos por un precio FOB de 500 dólares, los ingresos nacionales por este rubro llegarían a los u$s 22.500 millones y los derechos de exportación del 35% alcanzarían unos u$s 7.875 millones, según cálculos realizados por la Bolsa de Comercio de Rosario.
La crisis griega sacudió los mercados, incluso los de commodities agrícolas, llevando el precio de la soja a negociarse a principios de semana cerca de los 430 dólares en Chicago, lejos de los valores más altos de la historia pero más cercano al número usado por el Ministerio de Economía para el presupuesto 2012. Desde el gobierno dicen que se utilizó un número “prudente” para evaluar los ingresos por el complejo sojero pero desde la oposición sostienen que se trata de una estrategia habitual: subestimar los ingresos es la madre de todas las leyes para tener excedentes que queden fuera del control parlamentario.
Entonces la pregunta es qué va a pasar con los precios de la soja en el futuro. Imposible saberlo con precisión, pero hay que tener en cuenta que la publicación especializada Oil World sostiene que los principales factores bajistas para la soja son la mayor oferta sudamericana, la presión de la cosecha en América del Norte y la crisis financiera y de deuda (principalmente en Europa) que no amaina, poniendo en riesgo el crecimiento económico mundial y por lo tanto la demanda potencial de alimentos.
Además, la demanda de la industria también se habría resentido por la caída de los márgenes económicos en el procesamiento de soja y una demanda de harina menos activa en el último trimestre. Incluso el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera, Alberto Rodríguez, sostuvo que desde “abril del año pasado la industria empezó a tener márgenes negativos, tanto por el aumento en dólares de los costos que enfrentamos como por la menor utilización de la capacidad instalada de nuestras usinas”.
Y la especulación financiera que se mueve en torno a estos mercados ya dio cuenta de todas estas alertas bajistas en torno a la soja y comenzó a salir de sus posiciones durante los precios alcistas de agosto.
Cuando la pregunta es cuál es el límite que tendrá esta caída de precios, aparece el fantasma de una sequía en Argentina y Brasil como el principal elemento a considerar. Si no llueve lo suficiente podría caer la producción en Brasil, el segundo productor mundial de soja, y bajarían los rendimientos en la Argentina, el tercer productor mundial, lo que se trasladaría rápidamente a los precios internacionales, sobre todo si se tienen en cuenta que las proyecciones de la demanda de China e India no parecen ser las más afectadas por los vaivenes económicos que sufre Europa.
Lo cierto es que tanto empresarios como políticos siguen con atención el precio del principal producto agrícola nacional ya que su fluctuación tiene impacto directo en la recaudación fiscal e indirecto en el movimiento de otras variables económicas fundamentales del país. Cuando muchos estén volviendo del último fin de semana largo del año, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estará terminando de preparar el próximo informe que presentará el 12 de octubre y allí se volverán a barajar las cartas de un juego en el que la Argentina es uno de los principales apostadores.

martes, 22 de marzo de 2011

Fuerte aumento del precio de los campos agrícolas

Los campos agrícolas aumentaron un 25 por ciento en el último año, según datos de una de las principales inmobiliarias del sector, impulsados por las buenas cotizaciones de los granos y la demanda sostenida de empresarios que quieren entrar al negocio.


Según la Compañía Argentina de Tierras un campo apto para producir maíz en la zona de Pergamino, Rojas o Salto, en el Norte de la provincia de Buenos Aires, o también en localidades del Sur de Santa Fe, tiene un costo de 15 mil dólares la hectárea, mientras que en marzo de 2010 esa misma inmobiliaria lo cotizaba en 12 mil pesos la hectárea.

Sucede algo similar para un campo triguero, como puede ser uno del Sudeste bonaerense, donde los precios están actualmente en 6 mil dólares la hectárea, cuando en el marzo de 2010 alcanzaban los 4.800 dólares. También un 25 por ciento promedio de aumento en los últimos doce meses.

Además, los campos para invernada registraron una suba importante, en este caso del 15,4 por ciento, ya que pasaron de 6.500 dólares la hectárea en marzo de 2010 a 7.500 dólares en lo que va de marzo de este año 2011.

Si bien no son muchos los negocios que se concretan a estos importes, los buenos precios de los productos agrícolas y de la hacienda de invernada, hace que los vendedores se afirmen en sus pedidos y no suelten los campos por valores menores. Paralelamente muchos empresarios nuevos en el rubro están tratando de conseguir tierras para comenzar a producir y otros buscan en los campos una reserva de valor a largo plazo. Así el mercado está afianzado en sus precios, con muchos actores buscando entrar al negocio pero pocos dispuestos a abandonarlo.

martes, 13 de julio de 2010

UNA HUELLA EN EL AGUA

Alguna vez se preguntó cuánta agua potable gastan algunos porteros de edificios al manguerear todas las mañanas las veredas. Sin duda mucha, demasiada, si se tiene en cuenta que una escoba y una pala puede ser tanto o más eficientes para esa limpieza.Pero seguramente muy pocas veces se preguntó cuánta agua está gastando al consumir el bife que tiene sobre su plato, o en la taza de café de cada mañana.

No hablo del agua que está presente en ese mismo instante, sino de todo lo que se consumió en su producción, desde el nacimiento del ternero hasta que llegó a ese sabroso bife. De todo lo que insumió esa planta de café, su tratamiento, traslado, industrialización, para lograr estos pocos centímetros cúbicos que usted se dispone a saborear.

Hay un concepto que está gestándose, mejor dicho que ya está creciendo que es la huella hídrica. Es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. Y bienvenido sea el pensamiento profundo que se deriva de este indicador, por que el agua está siendo uno de los insumos estratégicos en el mundo y ya es una las principales limitantes para el desarrollo futuro.

Volvamos al bife entonces. Mejor dicho a su consumo de agua. Según la organización Huella Hídrica (www.waterfootprint.org) para producir un kilo de carne vacuna se necesitan 16 mil litros de agua!!!!! Algunos técnicos argentinos me aseguran que en nuestro país se gasta menos, por una forma diferente de producción. Sería bueno calcularlo, pero no dejemos que el árbol tape el bosque. O mejor dicho la laguna.

La taza de café consumió 140 litros, directa e indirectamente. Producir un litro de leche demanda mil litros de agua; un kilo de maíz 900 litros de agua y un kilo de arroz casi tres mil litros.

Producir un kilo de soja demanda 1.800 litros de agua. Y sí, se impone: hay que multiplicarlo por los 54 millones de toneladas que se estiman en la Argentina y estamos hablando de 97.200.000.000 (noventa y siete mil doscientos millones) de litros virtuales de agua!!!!!

No los voy a abrumar con más datos, la idea es dejarlos pensar. Pero solo uno más para la despedida.

La universidad holandesa de Twente (www.utwente.nl) calculó que para producir un litro de biodiésel a partir de soja se utilizan 14 mil litros de agua!!!! Más que una huella hídrica, un pisotón importante a nuestros recursos.